Absurdidades de una patria triste
Cada vez está uno menos convencido de que la razón gobierne nuestros pasos nacionales. Demasiadas absurdidades para una sola madrugada.
A veces piensa uno, que en el país debería ser instalado el Museo de Absurdidades, cinismo chulo y mujeregorda, que uno es tonto, tonto, don Radha, pero ni tanto.
En una sola madrugada, mientras preparo los contenidos de El bulevar en su versión televisiva por CDN2, me he encontrado con noticias insólitas, que sirven para mostrar un poco lo que somos, cómo somos.
Imaginen un país donde se ofrecen firmes seguridades de que el Palacio Nacional, centro del poder político del país, tendrá energía eléctrica 24 horas; que es como si un ayuntamiento anunciara que va a recoger la basura, o Medio Ambiente y la Fiscalía hablaran de cerrar un colmadón bullicioso y lavandero. Absurdidades de una patria triste. Los dueños de colegios, unas empresas privadas más interesadas que un catalán en business, y que en sus cobros son más implacables que un banilejo en su colmado, los muy señores se quejan por tener que pagar impuestos como el resto de las empresas o personas físicas del país.
Como si fuera poco, a 87 días de las elecciones, la JCE anuncia que obligará a los candidatos funcionarios a tomar una licencia, pero ya la campaña comenzó, mientras el Fiscal del DN nos demuestra que es fans de Sabina, por lo que conoce bien aquella canción que habla de los juegos de manos que se profesaban los novios españoles en el cine, siempre viendo una película de romanos: Juegos de manos/ a la sombra de un cine de verano,/ Juegos de manos siempre daban una de romanos. Asegura el fiscal, que fue adulterada la nota del joven Ivanovich con los pagos de Agosto, y que allí no dice lo que dicen que dice la nota, pero que no dice, (como si viviera Cantinflas). Una nota que se basta a sí misma para encontrar razón y sentido a todo lo que ha ocurrido. A veces, olvidar lo que no conviene también es tener memoria. Ay, del poder y sus garras, la impunidad y sus fiestas.
Absurdidades de una patria de sobrevivientes, buscando alguien que le explique, en qué jodido momento dejó la razón de gobernar nuestros días.

