Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

El día en que McLuhan venció a Marx

            “…que estos no se han enterado, que Carlos Marx está muerto y enterrado. Disculpe el señor. ” JMSerrat.

            En las democracias occidentales ya no hay lucha de clases sino de medios.

            En Italia, el magnate de los medios y antiguo primer ministro, Berlusconi, llevó esa expresión hasta las últimas consecuencias de su práctica política, la cual, desde entonces ha sido motivo de sesudas reflexiones de politólogos, periodistas y sociólogos de todo el mundo. Incluida, la envejecida y, ¡quién lo diría!, empobrecida vieja Europa.

            Por deformación sociológica podríamos decir que Mr. McLuhan ha vencido al viejo Marx.

            Y es que ya las elecciones, como los juicios, se ganan primero en los medios de comunicación y no en las urnas o los tribunales, que tan sólo sirven para confirmar y legalizar resultados, sentencias, percepciones que lo medios van creando. La percepción del 52% de los posibles votantes, de que en mayo Danilo Medina ganará las elecciones –según  encuesta PSB/SIN- es demoledora y vale más que el 46/44 de intención de voto. Antes que en los tribunales de la República, el juicio por las quiebras bancarias se realizó en tres diarios opuestos entre sí. Revisen contenidos, mientras piden una “fría”.

            Las elecciones congresuales o municipales, y también las presidenciales, se van perdiendo o ganando en nuestros grandes oráculos mediáticos. Al fin, ni los expedientes, las crónicas ni los “dossieres” bajan del cielo, ni son hongos inocentes que brotan espontáneamente de la tierra durante las lluvias de otoño.

            La objetividad periodística es una mentira bien redactada, una bendita utopía, como algo que uno persigue siempre, (como tus besos, y ya ves.) 

            Nada es casual, ni en el periodismo de hoy ni en la política de ahora, y mucho menos en el amor donde el azar de una canción no es azar sino caricia de Dios. (“Fue sin querer, es caprichoso, el azar, no te busqué ni me viniste a buscar.” En la política y los medios, los grandes titulares, los amplios reportajes, los comentarios televisivos, no son simples travesuras del niño Jesús.

           Mientras la vieja dicotomía izquierda-derecha se diluye irremediablemente ante un sistema de partidos enamorados del centro, (la enfermedad del centrismo que trajo el fin de la guerra fría), vemos cómo las diferencias entre nuestros políticos y sus partidos nos remiten más a porcentajes empresariales, asignaciones a ONGs, comisiones contractuales y hasta al color del teñido de la amante (los conservadores las prefieren rubias), que a ese aire/oxígeno  ético y normativo que debería ser la ideología política que ha vencido McLuhan .

            ¿Quién habla de socialismo democrático en el PRD, qué representa Adenauer para un reformista social cristiano, para qué sirve el boschismo en el PLD de hoy?

            Ya no hay lucha de clases, amor, sino de medios; este no es ya el tiempo de Marx sino de McLuhan, más un diez por ciento, por favor y muchas gracias.

El Nacional

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