Opinión

El bulevar de la vida

El bulevar de la vida

A propósito del amor, la cultura y otros poemas

            A peor política, mejor cultura. Por algo, la cultura y sus juegos es el mejor antídoto para la tristeza, la prodigiosa fuente donde encontrar fuerzas para seguir haciendo camino, existiendo.

            Precisamente, porque Tatica existe y la María Magdalena no nos desampara, a los dominicanos en los malos tiempos de la política y la economía siempre se nos aparece un bolero y un grupo de amigos, un queso San Juan, salami Induveca de mallita, la acera de un colmado, cuatro «frías» y la estampa imponente de una trigueña de luz que, sin saberlo, con su caminar envuelto en la arrogancia de sus piernas interminables, ay, don Radha, detiene el transito de «aquel lado», tiñe de verde los semáforos y hace bajar el volumen de una vellonera prestada.

            Cuando la patria está por echarse una siesta en el fango sin flores del desaliento, siempre surge siempre un bolero para salvarla y Maridalia Hernández, para cantarlo como nadie: «Dónde estabas tú/  cuando llegó el amor/ a tocar las puertas de mi corazón… Si esa es la historia de mi vida/ le hago un honor a la verdad.» ¡Qué seria de los pueblos vencidos sin el canto vencedor de su cultura, sus boleros, primera y última expresión de su alma verdadera!

            Pero Dios aprieta, pero no ahoga. En días aciagos de desencuentro y desengaños, «consternados y rabiosos», justo cuando la política nacional se hace de temores, indecisiones y traiciones; cuando la economía duda en arrastrarse, recuperase o volver a su cama de enferma terminal, (¡Cómo olvidar el peligro de aquel 2003!), cuando sonríen los malandrines y de la flor no vemos más que la espina, y hay indultos, cinismo, se reelige el olvido y la justicia está de vacaciones… siempre se aparece, salvadora, la cultura popular y sus boleros, expresiones del vivir y sus sueños.

Siempre ha sido así: Cuando  a los dominicanos nos falla la política o la economía, siempre nos salva el amor, es decir, la cultura y sus canciones, las de Manuel Jiménez, y la frase del maestro Llibre, por decir: «Después de tanta sombra en el camino/la vida me ha premiado con tu amor/ y aquí estoy feliz y agradecido/con un canto un beso y una flor.» Pues sí.

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