Melanio, Melanio: ¡Un profesor para El Batey!
Motivado por mi llamado a Melanio Paredes, para que interceda ante el abuso de instalar un colmadón con fachada de liquor store frente a una escuela primaria de Baní, el amigo L. R., conocido en El Batey de Las Matas de Farfán como don Papo, me escribe para pedir la intermediación y los literarios oficios de este bulevar para que el profesor Melanio escuche un viejo reclamo de esa comunidad.
El asunto es simple y sencillo como robar un beso cuando es madrugada, y en el Ipod Manzanero ha parado de cantar: Los carajitos de El Batey tienen un centro de cómputos que José Rafael Vargas y Margarita Cedeño se ocuparon de instalarles hace tiempo, pero no tienen un instructor de informática.
Como en el amor, es duro morir de sed junto a la fuente, que canta Guillén. Pues así de triste ha de ser para estos chavales no utilizar unas computadoras -que ya tienen y ven todos los días-, por no tener un profesor/instructor/facilitador.
Don Papo me recuerda en su carta, que allá lejos, en el sur profundo que también, !ay!, también existe, la gente todavía creen en los ensalmos y en que las viejas flacas son brujas y se chupan los muchachos, cosa que no es más que una infamia, pero es parte de nuestra cultura. Eso, en cambio, no impide que los carajitos aprendan a manejar una computadora. Creo sinceramente que si usted le envía un mensaje a Melanio él atenderá ese reclamo. Por suerte para los muchachos de allá, frente a la escuela no han abierto un colmadón disfrazado de licorestor y tampoco ha llegado la maldita droga, cosa de que usted sabe yo estoy en contra. Válgame Dios, cuantas cosas tiene uno que hacer para que lo atiendan en este país. Y eso que no puedo seguir hablando porque usted sabe lo que me saldría es más, querido Pablo, vamos a dejarlo de ese largo, pero quiero pedirle de nuevo que convenza a Melanio para que sea nombrado un profesor de informática en la Escuela Aristófanes A. Mella Jiménez, allá en El Batey, para que Varguita no se lleve las computadoras. Un abrazo de su amigo, don Papo.

