Telebasura vs. Vidabasura
«Es estudio de sociólogos que la definen muy bien, pero llegado el momento se ponen a ver TV».
Angel Parra. La televisión.
Colegios públicos y privados, asociaciones de padres y nanas todas, iglesias y colmadones, tertulianos y militares, políticos y adolecentes, sociólogos sin oficio, curas sin retiro, damiselas de buen ver, jueces dormilones, fiscales despistados, mulatas de peligro, pastores sin rebaño, guachimanes sin horario, presidentes, candidatos y diputados, todos han expresado su preocupación por los contenidos de la televisión.
Todos temen a la telebasura y sus efectos en la formación de los niños.
Pero la fiebre no está en las sábanas.
Hablemos con franqueza. La telebasura que ven nuestros niños en esa radio con ojos que es la tv no es peor que la vidabasura que muchos de ellos viven en sus propias familias, hechas pedazos por la separación física o emocional de sus padres, que al odiarse se irrespetan entre pleitos por no dividir los bienes o por no enfrentar públicamente su fracaso matrimonial.
Los divorcios bajo techo los pagan los hijos, amor. Como en los pleitos de juzgados, siempre será mejor un buen di vorcio que un pésimo matrimonio, digamos, amores de conveniencia, civilizados, asépticos y aburridos. (En amor lo de pleitos es lo de menos, lo demás son los bostezos, según don Enrique.)
La post modernidad y sus cambios están arrasando con la familia tradicional, y ya las relaciones son como los muebles de Ikea: para ser usados con pasión por cinco años, y luego echar a la cesta del olvido y pasar por Ilumel.
La familia de hoy es la de un solo padre o ninguno, la de los tuyos los míos y los nuestros. Las madres de los hijos de la clase media son sus nanas. Hay padres que son un cheque, madres que apenas son una foto En Sociedad.
¡Que estamos en la fase vidabasura de nuestra post modernidad! Con I pad y mucho BB, pero vidabasura al fin. .
Hijos que se crían sin figura paterna por la irresponsabilidad del homo sapiens que aportó los espermatozoides. Madres que se preocupan más por el tinte y Ritmo Social que por las reglas y la disciplina en la crianza de sus hijos, y en ese plan.
O sea, -y es lo que quiero dejar claro aquí.- no es la telebasura la que está deformando a nuestros hijos, alocando carajitos, incitándolo a las drogas, la promiscuidad sexual, el sexo irresponsable, a violencia, sino la vidabasura que le damos, y lo que es peor: Sin la opción de cambiar de canal. ¡Pobrecitos!

