El acto de ayer, además de aburrido fue ilegal por promover lo que prohíbe la Constitución; vergonzoso porque fue organizado por los mismos señores legisladores que aprobaron ese pedazo de papel, ay, ¡tan mancillado!
Astutamente, ese sainete de gusto horrible y recordación traumática (por la era en que hubo una Era), fue utilizado por el Presidente Leonel Fernández para dejar claro lo siguiente, a quien pueda interesar: No seré candidato. Pero soy el líder indiscutible e indiscutido del partido que lo puede hacer Presidente, oiga usted. (Y pasó el balón a la dirección del PLD.)
¿Y por qué un hombre del talante democrático de Fernández participa en tal despropósito? El asunto es sencillo, amor.
Por su experiencia de estado (desde el Palacio se conoce la verdadera República Dominicana y el verdadero ser dominicano) Leonel no ignora las mezquindades, dobleces y traiciones que trae consigo el ejercicio de la política, la lucha por el poder, aquí o en Washington, en Romana o en Madrid.
La práctica de la política siempre ha estado más cerca de Santana que de Duarte, más conectado con Fouché que con Martí; más cerca del Balaguer de los horrores que del Juan Bosch de los principios. (Ha vivido más la traición que el decoro, pero el decoro vive. Algo parecido a eso debe ser la gloria, ¿comprende?) Es mas, según mis fuentes, cuando Lord Byron escribió aquello de cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro venía de una asamblea de su partido.
Tal parece que el Profesor leyó el Bulevar de la pasada semana. Se dejó enamorar, aceptó emocionado (todos tenemos nuestro ego cubano-argentino) la serenata de los pretendientes-dependientes, pero al momento de responder la dedicatoria a lo Juan Llibre, dijo que no podía dar amores para matrimoniarse sin el consentimiento de su padre. Su padre es el PLD, aunque él sea hoy su hijo más aventajado.
«Entonces, es lo que he declarado»: Leonel no será candidato en 2012, pero hasta agosto 2012 no parará de atar bien atado su regreso al Palacio en 2016 y asegurar el debido respeto a su investidura y su liderazgo durante esos largos cuatro años de mucho FUNGLODE, conferencias, G-20, mucho Davos, mucha ONU y mucho Grupo de Río.
Sé que de adolescente, Fernández veía -acompañado de Jimmy y Leo- la serie de TV Ivanhoe que pasaban en la tarde, aunque viviendo en New York ya había leído en inglés la novela de W. Scott que inspiró la serie. Por eso, no tengo dudas de que conoce muy bien la frase: El Rey ha muerto. Larga vida al Rey.

