Opinión

El bulevar de la vida

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Los malos tiempos del periodismo
En la era del periodismo romántico, en Italia decían: se es periodista porque trabajar es peor.

Tampoco hay que exagerar, y quien conoce las jornadas de trabajo de hacer “diarismo” o producir televisión lo sabe. Pero la frase, buen humor a parte, muestra una gran verdad: quien trabaja en lo que ama, no trabaja sino que disfurta realizándose a sí mismo a través del amor a lo realizado que, entonces, deja de ser un trabajo. Don Radha sabe de eso. La satisfacción de sentirse socialmente útil, una revolución posible, ser un poco Quijote frente a molinos verdaderos, es lo que genera estos niveles de satisfacción personal que nos hace aparecer como bohemios con PC y mucho café Santo Domingo. 

Por suerte, hoy, todos reconocen la importancia de la prensa para la vida (la información es un derecho) y la democracia en todo el mundo. Por algo, así como la primera víctima de la guerra es la verdad, la primera víctima de las dictaduras siempre es la prensa.

Con el avance de la democracia, desgranadas como racimos los muros y las dictaduras, el periodismo presentó sus credenciales de mano de la tecnología, un satélite, la WWW, y se hizo realidad la sentencia de McLuham: el mundo es una aldea global. Y los medios “crean” la realidad, es decir, la actualidad. Por eso, hoy lo que no está en la prensa, sencillamente, no ha ocurrido. ¡Qué responsabilidad!

Pero a pesar de tantos avances y la fiesta democrática de Occidente, las amenazas continúan. El Día Nacional del Periodista nos sorprende con temores. La crisis financiera de la prensa escrita toca a El País, The New York Times, Miami Herald o los medios del Grupo Murdoch, (una especie de don Pepín global, pero gruñón y jodidamente conservador.) En nuestro país todavía la intolerancia presenta sus credenciales con los intentos de intimidación al trabajo periodístico en el caso Senador Williams o el Ministerio Público de Puerto Plata, recientemente. 

Como ven, es el tiempo de pensar el periodismo, la empresa periodística, la libertad, la democracia. Tiempo de reflexionar y actuar  por el bien de la mejor profesión del mundo, que dice don Gabriel. Además, trabajar es peor.

pablomckinney.com

El Nacional

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