Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

“yo solo soy el privilegiado catador de tus perfumes, un preso de confianza de tus piernas y el paraíso que las une, amén.” Joaquín Umbrales.

En lo adelante, Leonel Fernández tendrá que actuar con destreza excepcional si quiera vadear el río bravo al que a partir de ahora se enfrenta.

Tal que no estaba uno en torpeza conceptual, ni venía de una noche feliz en la Casa de todas las ternuras, cuando hace un par de año comenzó a hablar de que el PLD, y en especial su líder y presidente, podrían “morir de éxitos”.

Y es que, fruto de sus éxitos electorales y sus pragmáticas estrategias –políticamente exitosas-, Leonel ha ido acumulando democráticamente un poder, un éxito que le ha abierto unos frentes de gente que tira a matar desde sus templos varios, a tal punto de llegar a apostar a sus adversarios como forma de debilitarlo. Reglas del poder. Maquiavelo en calzoncillos, Dick Morris jugando golf en Juan Dolio, Bobbio almorzando en Hemingway. Dorín Cabrera en la Zona. Digamos que hay que matar al Rey, y ¡Que viva el Rey!

Existe en el país la tradición de que el poder económico dirija de alguna manera los pasos de la clase política a través del financiamiento de campañas o proyectos y otras caricias. Se trataba hasta hace poco de que el poder político estuviese subyugado al gran capital, a través de ese financiamiento y sociedades por acciones, pero resulta que el capitalismo se ha desarrollado, y ya las fortunas no tienen que esperar dos generaciones para lavarse, el proceso de acumulación se ha acelerado, y la movilidad social -vía la corrupción administrativa- ya es instantáneo como el café de Nestlé. Hagan memoria y sonrían. No es lo mismo ser funcionario corrupto de un gobierno que administra un presupuesto de 500 millones de pesos, como hace 35 años, a estos de ahora superiores a los 390 mil millones. 

Y eso, cierto empresariado asociado en sociedad al poder político desde siempre no pueden tolerarlo. Y ahí está el detalle.

El PLD se muere de éxitos, pero el velorio no está garantizado.

La posibilidad de un entendimiento político entre Leonel y Danilo, vía Margarita vicepresidencial y otras caricias, está ahí.

LF y DM se necesitan. Uno para llegar a la presidencia de la República, y el otro para protegerse del precio de sus éxitos electorales y evitar que se intente repetir en su persona el magnicidio contra Salvador Jorge Blanco, y que otra vez las palomas disparen a las escopetas. Se trata de vivir unidos o morir de éxitos. Queda aquí la advertencia.

El Nacional

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