Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Si hay niño en la calle

Si me dijeran: Pide un deseo, escogería un país sin niños en la calle.

Cada vez que el pesimismo me visita, pienso en ellos y, es inevitable, en mis hijas. Y es que las historias sobre los niños de la calle son desgarradoras y alarmantes. Recuerdo cuando hace un par de años, escribía yo un bulevar en crisis desde el pozo de mi desesperanza porque una madrugada en la esquina de la avenida Lincoln con 27, una niña de la edad de mi Paola mayor, Amanda, me había ofrecido sexo por dinero.

         No sé para qué hablamos de democracia y valores, de principios y proyectos en este país, si las calles de nuestra ciudad no son más que un inmenso jardín infantil para la delincuencia y la prostitución; como si tuviera algún futuro un país donde hay un niño en la calle.

         Un niño que, como un AMET con las multas, tiene una cuota asignada, una cantidad de dinero fija que debe llevar a su casa cada noche, a riesgo de recibir una paliza si no lo hace, está a la puerta de la prostitución, el robo o la distribución de drogas. No hay salida.

         No sé el costo de equipar albergues, guarderías, estancias infantiles, ni lo que costaría regenerar a los degenerados seres humanos que aportaron espermatozoides y óvulos para que esos niños nacieran.

         Y que lo sepan cristianos con llanto, evangélicos con biblias, agnósticos con Marx, sobrinos de Lenin y solteras sin sexo. Que se enteren los políticos sin prisa, los empresarios romanos, las chicas operadas, la modelo en colalé, al amor padecido, las mentiras desgarrantes, el corazón hecho trizas, que lo escuchen el Palacio y los partidos, el Congreso y los colmados, el CONEP y el J-2, mis amigas de La Feria y los testaferros del oprobio.

         Que nadie diga no saber, que si hay un niño en la calle no hay patria ni somos país, no hay familia ni hay Cristo, y, posiblemente, en algún lugar de un barrio pobre, desconsolada, llora Maria Magdalena por el hijo que nunca llegó.

El Nacional

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