Opinión

El Bulevar de la vida

<P>El Bulevar de la vida</P>

 «No ves que vengo de un país, que está de olvido siempre gris…  tras el alcohol». Cátulo Castillo. Los catedráticos de las mejores universidades dominicanas, las mismas que por razones harto conocidas han ido dejando atrás a la universidad del Estado en lo que a calidad académica y formación de acuerdo a las necesidades del mercado se refiere, esos catedráticos, ya digo, sueñan en las noches y aspiran en la siesta a que llegue el día en que ellos puedan disfrutar del sueldo y las facilidades de sus similares de la universidad del Estado… aunque usted no lo crea.

Con el dinero invertido en un semestre de estudios de medicina en PUCMM o UNIBE se paga una carrera de licenciatura en la UASD, y sobra para las “frías”. Pero los catedráticos de la UASD son mejor pagados que los de las universidades privadas (hablo de las verdaderas, no de chinchorros fruto de la politiquería irresponsable), y aunque los mejores catedráticos de la UASD en muchos casos también trabajan para las cuatro o cinco universidades privadas que en el país merecen ese nombre, allí no hay huelgas ni protestas.

Es una especial situación donde un negocio está totalmente quebrado pues gasta más de lo que recibe o genera (la UASD), pero sigue abriendo centros provinciales para que siga creciendo su déficit y aumentando la incapacidad de los profesionales que esos centros producen… en su mayoría desconectados del mundo laboral dominicano.

Estamos frente a una de las tantas “absurdidades” de nuestro país, donde a una empresa quebrada sus empleados le hacen huelga por aumento de salarios a seis semanas de haber recibido un aumento de 5 por ciento. Y además se dan el lujo de rechazar la indebida propuesta de un 10 por ciento más de aumento. Un 15% en 50 días en un país donde hasta la crisis está en crisis.

Pero el drama nacional es más grave… muchísimo más grave. Este es solo el ilógico e irracional caso de la UASD. Si revisamos lo ocurrido con los terrenos  de Bahía de las Águilas, o el contrato firmado entre el Estado dominicano y la empresa minera Barrick Gold,  aprobado sin leer (o leído que es todavía peor) por nuestros legisladores y sometido al Congreso por dos presidentes de la nación, nos convenceremos de que la sociedad dominicana está enferma de impunidad, mucha impunidad, mucho chantaje entre sectores y mucha irresponsabilidad ciudadana, empresarial y gubernamental.

Nadie sabe qué ocurrirá en los próximos años en el país, pero quien pretenda que una sociedad se inmole pacíficamente sin reaccionar está muy equivocado. Recordemos a Baninter.

Después de 40 años de quiebras bancarias, hubo un exceso, uno “no da más”, un “lo mucho hasta Dios lo ve” que fue el caso BANINTER, BANCREDITO, MERCANTIL, y entonces reaccionó “la embajada”, y reaccionó el FBI, el Banco Mundial, el BID, y los grupos beneficiarios de aquel desastre, y solo así… al fin se organizó el sistema financiero nacional, hoy más seguro y confiable que nunca.

El país, visto lo que vemos, corre desesperadamente hacia un BANINTER POLITICO Y SOCIAL; y sin ser don Pedro Mir, les digo que habrá sangre de nuevo en el país… “habrá sangre de nuevo en el país”.

La corrupción socialmente aceptada y políticamente celebrada, la impunidad, el chantaje, la doblez, la hipocresía, la irresponsabilidad gubernamental, empresarial y ciudadana, están destruyendo las bases de lo que alguna vez pudo ser la República Dominicana. Ya lo dije.

Entonces, que Jesús y su Magdalena, y Duarte y su apostolado de patria vencida, cuando regresen de la gloria, nos perdonen a todos… o a casi todos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación