Leonel, política y encuestas
Conocido el pragmatismo que ha guiado al PLD en sus tres recientes competencias electorales, visto a un presidente Fernández que en una práctica centrista y salomera (que es peor que salomónica) es capaz de tener en su gobierno a Miguel Mejía y a Morales Troncoso, a Bidó Medina y al honorable embajador del gobierno de los hijos de Juan Bosch, don Rafael Bonilla Aybar, no entiende uno por qué tanta teorización parejera sobre la posibilidad de que el profesor acepté una tercera nominación presidencial en 2012.
¡Adió!, !Y desde cuando el poder se regala!
Que LF sea nueva vez candidato del PLD para 2012, nada tiene que ver con Principios o finales, con Bosch o Balaguer, Lucifer o Buda, Juan Bolívar o André L. Mateo, con los poemas de Sabines o la sonrisa de las muchachas de La Vega, los sombreros de Margarita. Nada de eso es ni será importante, sino las encuestas que miden la preferencia de votos de los precandidatos del PLD, y -en especial- la fortaleza o debilidad del PRD llegado el 2012 y sus pronósticos.
Hablamos de la lucha por el poder político, por el que siempre se han muerto y han matado los hombres.
En la España atrasada decían que, cuando no favorecen a la derechona, el destino de las urnas es romperlas. Luego los gringos aprendieron el modelo y nos lo aplicaron en América desde Guatemala a SD, y en el Sur hasta nombre le pusieron: Operación Cóndor. De esas experiencias y temores, de la caída del Muro, más las crisis de la ideología y la religión, surge la enfermedad del centrismo, en la que el Profesor es un maestro.
Por eso, si en septiembre 2011, LF supera con más de 30 puntos a quien esté en segundo lugar de las preferencias moradas en los sondeos, y el PRD ha logrado cierto grado de unidad que hoy no tiene, no habrá de otra, aunque a una niña trigueña nadie le pueda ya leer The Economist para dormir, y en la ONU se queden esperando al Profesor.
Hablo de coyunturas y características de un electorado. Los líderes asumen sus responsabilidades o la historia les pasa por encima.
De poco importa lo que personalmente uno prefiera: el modelo americano de uno más uno ya nunca más, por ejemplo.
La política impone sus realidades: en junio con en enero, las encuestas tendrán la última palabra, pero eso sí, sólo después de que en La Vega salga el sol.

