Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

“…sé que eso se ha manejado así en el pasado.. pero conmigo no, Pablo, conmigo no.” Margarita Cedeño Lizardo de Fernández. Entrevistada en El Bulevar,

sobre las acusaciones de un abogado de Santiago.

Esta libertad que hoy respiramos tiene sus mártires, tuvo su sangre.

Precisamente, en reconocimiento a estos mártires y a tanta sangre derramada, la sociedad dominicana y en especial nuestros legisladores deben ser cuidadosos a la hora de modificar Ley 6132 de expresión y difusión del pensamiento. 

Hablo de cuidarse de que el derecho INALIENABLE que tiene un ser humano a informar y ser informado, no se convierta en un derecho a difamar impunemente a cualquiera y por cualquier razón, incluida la política, la empresa o el amor.

Gracias a las luchas del pueblo dominicano, a sus muertos gloriosos, a tanta sangre derramada, ya dije, hoy la libertad de expresión es una conquista irrenunciable de esta sociedad.

En un mundo interactivo que en casamiento con las redes sociales ha parido un periodismo ciudadano que se da el lujo libertario y democratizador de informar al periodismo formal/tradicional, el problema del pueblo dominicano no es  libertad, sin la tentación del libertinaje. 

Uno defiende con su vida el derecho de todo ciudadano a expresar su verdad sobre otro ciudadano, gobierno, empresa, pero exige con el mismo ardor que el ciudadano que acusa esté a la altura de asumir frente a un tribunal de la República la responsabilidad de demostrar lo afirmado.

En nuestro país tenemos periodistas y políticos ejemplares que resumen en sus nombres el derecho inalienable de este pueblo a vivir en libertad, pero ¡cuidado!, que aquí también tenemos sicarios de la maledicencia, testaferros del horror goebbelsiano de la calumnia. ¡Quién puede negarlo! Pero si lo duda, revise la televisión, la radio, los diarios digitales y sus comentarios.

La honra de un hombre es como aquella tacita de porcelana del abuela: el día en que su torpe nieto la dejó caer, ya nunca jamás volvió a ser un tacita de porcelana.

Gracias a tantos y tantos muertos, a tanta sangre derramada, hoy el problema de esta sociedad no es la libertad sino la falta de talante ciudadano  para ejercerla con responsabilidad.

Si para El libertador Bolívar “el talento sin probidad es un azote”, la libertad sin responsabilidad es el naufragio.

En todo esto deberán pensar los honorables legisladores cuando en breve comiencen a realizar vistas públicas sobre los alcances a las modificaciones de la Ley 6132 de expresión y difusión del pensamiento. Con su permiso.

El Nacional

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