Comencemos por decir que el motoconcho está sustentado en la violación de la ley 241 de tránsito que prohíbe que dos personas circulen en una motocicleta, un motor quiero decir.
Por ahí comienza el problema. Un alto porcentaje de los motores del país no tienen matrícula porque entraron por piezas a nuestras aduanas, armados aquí y vendidos por allí, sin orden ni prigilio. La DGII intentó legalizarlo con una gracias y facilidades pero fue imposible.
Pero el drama tiene otra cara: El motoconcho será ilegal pero da sustento directo o indirecto a cerca de un millón de dominicanos, y servicio a otro millón de pico largo. O sea, casi tres millones. O sea, que uno de cada tres votantes vive o recibe un servicio fundamental de parte de los motoconchistas; y ahí mismo suena en la laptop el bolero de doña Silvia en voz de Lisette, para dañarnos el artículo que iba tan formal y sociológico dime qué harás cuando alguien/ sin querer me nombre/ y esa lluvia de recuerdos/ caiga en tu alma otra vez. ¿Y entonces?
Eso, don Radha. ¿Y entonces? ¿Qué hacer con el motoconcho ilegal, su utilidad social, y su importancia político-electoral?
¿Debemos los miembros del Club de los Pendejos aceptar que un AMET nos imponga una multa por tomar una llamada de esas que pueden salvar un viernes, mientras al lado, miles de motores circulan sin licencia, seguro ni matrícula, y llevando a una segunda persona en absoluta violación de la ley? (Y vuelvo al bolero, que está lloviendo mucho, no termina de amanecer y está gris la madrugada, usted comprende, don Radha: ¿Y entonces? Pobre de tus noche si las usas…
¿Existen las leyes para ser aplicada a todos los dominicanos, o sólo a aquellos que, como los miembros del CP, no estamos agrupados en sindicatos o Consejos Nacionales por lo que no tenemos hasta ahora poder político de dañar gobiernos, joder candidaturas?
¿Qué va a hacer el gobierno con un motoconcho insubordinado pero fundamental, mientras el país se desparrama de falta de autoridad, corrupción socialmente aceptada y antivalores todos. Recuerden que Omega fue más popular cuando fue acusado de golpear mujeres. El reelecto diputado Ramos García es un príncipe vegano con la mayor aceptación, y el otro, Romero, no volverá a ser diputado por la indignación mediática asustó al PRD, y porque lo demasiado hasta Dios, tan ocupado, lo ve. No por falta de votos.
¡Revisémonos! Oremos y bebamos más entre amigos, la familia, los amores, y querámonos un poquito/demasiado, ombe!
Y mejor termino aquí rendido ante un bolero, que Dios proveerá, aunque Umbrales me aseguró una noche en Cádiz, que de los amores de paso solo brotan caricias de emergencia; justo y como cuando la OMSA no acaba de pasar y hay que tomar un motoconcho, tan ilegal y tan peligroso como útil y políticamente poderoso.

