Hubiese sido mejor que se pusieran de moda las blusitas bajaymama de nuestra adolescencia, que volviera a todos los diarios nacionales el editorial gráfico de la página 8 de Ultima Hora; que pudiera uno volver a ver, por ejemplo, a aquella niña Mercedes a la que robamos un beso en el matinée del cine Vaganiona hace ahora mil años; entrar de nuevo sin pagar al cine Enriqueta, los martes, para ser feliz con la mirada extasiada en los senos eternos de Isabel Sarli.
Todo eso debería volver, pero no.
Lo que está de vuelta en el país es el cinismo, la doblez, la desfachatez suprema, la desmemoria selectiva. Aunque usted no lo crea, ahora y sólo ahora, el Congreso Nacional y la partidocracia reinante se acaban de enterar, cómo se han hecho durante siglos los contratos/negocios entre el Estado Dominicano y los poderosos grupos económicos locales o las grandes corporaciones internacionales. Gulf and Western, ALCOA, Falconbridge, Shell (REFIDOMSA), Hidro-Quebec, Cogentrix, Barrick Gold y otros boleros… óiganlos sonar y dense un trago: dónde estabas tú cuando llego el amor…
Todos ellos son la misma canción de siempre, desde tiempos milenarios, Lilís, Jiménez, Horacio, Rafael Leónidas, Joaquín, Antonio, Salvador, Leonel, Hipólito, ¿Danilo? (Ya veremos de aquí al 2016).
Es la misma canción, el mismo cansancio viejo; solo que ahora, gracias a nuestros gloriosos muertos, a la gloria del tiempo, a las redes sociales y a los imperios amigos que nos han echado una mano en más de un tema cuyo interés compartimos por razones diferentes, la sociedad dominicana ha ido avanzando en su lento pero indetenible proceso de empoderamiento y lucha por la transparencia en el ejercicio del poder.
Ahora conoce el pueblo, gracias a las nuevas tecnologías y a los periodistas que ahora somos todos… (si tenemos un smartphone), de las diabluras y perversiones que antes sólo conocía Palacio, La Embajada, y los directivos del Consejo Nacional de Hombres de Empresa (¿lo recuerdan?). Tal que siempre ha sido Pascua en diciembre, amor, sólo que ahora los Santos Reyes Magos de la información nos ponen regalos a todos. Convertida ya la actividad política en una vulgar actividad empresarial, solo era asunto de tiempo que nos enteráramos de cómo le entra el agua al coco, de dónde sale el dinero para que una persona viva de la función de político, incluso 35 años después de haber pasado por un gobierno, por decir.
La democracia electoral la paga el Estado con su asignación presupuestaria a los partidos reconocidos, pero sobre todo la financia un sector privado (legal o ilegal) que cada gobierno fomenta, crea o fortalece para asegurarse luego la financiación de sus campañas electorales… y rueda la rueda.
Por todo esto, si queremos evitar que el próximo presidente de la República lo elijan entre la Barrick Gold, los grupos económicos ya mencionados, más los aportes solidarios y fraternos de don Quirino Figueroa Agosto, alias El Atiemar, exijamos en las calles, bares, iglesias y puticlubs, la aprobación de una Ley de partidos y la modificación de la Ley electoral, que son los instrumentos que nos ofrece la democracia para evitarlo.
Aquí queda el consejo no pedido, al fin, como cuenta Yupanqui: Estas cosas que yo pienso, no salen por ocurrencia.?Para formar mi esperencia, yo masco antes de tragar.?Ha sido largo el rodar?de ande saqué la advertencia. Con su permiso.

