A Nuria Piera, que va por la vida sin más bandera que la tricolor y la felicidad de la Paola menor.
No son conspiradores
Son ciudadanos que han ejercido durante años el periodismo, y desde el inalienable derecho que le otorga la Constitución, han decidido apoyar los esfuerzos de Hipólito Mejía por volver al Palacio Nacional a aplicar su concepto de la democracia y su respeto y tolerancia hacia el ejercicio del periodismo, tan demostrado entre 2000 y 2004.
(Un demócrata sin vacaciones debería estar dispuesto a dar la vida por el derecho inalienable que tienen esos ciudadanos a tener esa preferencia política, a asesorarla y contribuir a su éxito).
Pero hay mas: Una buena parte de los periodistas y profesionales denunciados, estuvo firmemente comprometido con el éxito del PRD en 1994, y luego con el de Leonel Fernández en 1995 y en 1996. Entre 1999 y 2007 hicieron todo lo humanamente posible por lograr que Milagros Ortiz fuera candidata presidencial por el PRD.
Hoy, esos ciudadanos abrazan las propuestas de Hipólito Mejía, y eso hay que respetarlo, como lo ha respetado Leonel Fernández; de tal manera, que todos y cada uno de los participantes en las reuniones han sido tratados por el mandatario con una cortesía, distinción -y en más de un caso con tal solidaridad-, que lo menos que debería recibir Fernández de parte de los señores es el mismo trato de cortesía y respeto hacia él y sobre todo RESPETO hacia su familia.
Hasta ahora, ningún dominicano ha ejercido la función de presidente de la República con mayor respeto hacia los periodistas que políticamente le adversan, que Leonel Fernández. Hablo de periodistas que le adversan, pero también de los que han rechazado esa militancia y han optado por seguir haciendo, -como en el caso de Nuria- el periodismo que han hecho durante años, y que le ha enfrentado a todos los gobiernos que gobierno han sido desde 1987 hasta ayer. (A la señora Piera Gainza no la absuelven los actos de solidaridad interesados y que reúnen a mansos y a cimarrones, sino la historia, su proceder).
Ha sido un error de Julio Martínez o Euri Cabral, denunciar como conspiradores a quienes solo son valiosos militantes/asesores políticos (además de excelentes periodistas) seguidores de Mejía, como ellos lo son de Danilo Medina.
Seamos transparentes. En 1999, yo apoyé y asesoré a un precandidato en las internas del PLD y hasta escribí un libro para elogiar la dignidad de su derrota (Elogio de la derrota, 2001); admiro a Bosch y creo que Leonel Fernández es un ejemplo de dedicación, educación doméstica, tolerancia democrática y de superación personal, (¡y que me ladren los perros!), como pienso -y así se lo he dicho públicamente- que Hipólito Mejía no debería volver ser Presidente de la Republica.
Pero ¡Cuidado! Nada de lo anterior me convierte en mejor ni peor ciudadano ni periodista que quienes hoy han decidido, amparados en una moderna y garantista constitución promulgada por Leonel Fernández, apoyar la candidatura de Danilo Medina o la de Hipólito Mejía. Militar no es conspirar. Y asesorar mucho menos.

