En su momento y gobierno, cada partido miembro de la partidocracia reinante -con el clientelismo como arma principal, y apoyado en el uso de los recursos del Estado- ha competido con ventaja sobre sus adversarios. Son las reglas de juego que esos partidos se han dado.
Pero pasaron los años y el presupuesto del Estado aumentó. Y los partidos gobernantes aprendieron que la inversión en construcción es más rentable políticamente a corto plazo que la inversión en Educación. Y cada gobierno mediante modos varios hizo sus nuevos ricos o fortaleció fortunas ya existentes.
El presupuesto siguió aumentando y la partidocracia siguió en sus quince de clientelismo, negada a aprobar una Ley de partidos o a modificar la Ley Electoral como forma de frenar la inequidad existente en el combate electoral.
En estas elecciones, -como en las de 2004 al PRD- al PLD le ha tocado la ventaja de participar en un proceso electoral desde la administración del Estado y su presupuesto. Y el partido morado también dejó correr la rueda que ningún partido ha sido capaz ni siquiera de ralentizar.
¡Claro que el PLD se ha aprovechado su poder político, ampliado por la falta de controles legales, para pelear con ventaja en estas elecciones!
¡Adió c…! Claro que no es inocente. Como es claro que su adversario no son los niños cantores de Viena, con los carajitos tenores, Goico Guerrero, Hubieres, Candelier, y el barítono Hernani. Esto no justifica el drama pero lo explica. ¡Es el infierno!
Y miren que en este gobierno las bravuconadas jurídicas (no militares ni de bandas paramilitares) de Rodríguez Pimentel y Gutiérrez Félix contra Ortega y Piera son de antología por su torpeza y abuso. (Por eso las condenamos personalmente.) Pero a ninguna de estas dos señoras les ocurrió lo que a Marino Zapete en el gobierno del PPH, encarcelado en el DNI y torturado psicológicamente hasta sufrir una especie de lipotimia, solo por hacerse eco de reportajes de estas dos periodistas de investigación, o los productores de radio de Dajabón, encarcelados y humillados porque en su programa de radio el Diablo le ganó una encuesta al entonces presidente/candidato Mejía.
El PLD ha vencido al PRD en cinco ocasiones consecutivas, pero no con el librito ético Bosch, sino con el manual pragmático de Balaguer, el mismo libro que los perredeístas aprendieron muy bien en 1978 y que el PPH aplicó magistralmente en 2000-2004, hasta llegar al exceso de comprar literalmente una modificación constitucional; vergonzoso hecho que los miembros del nuevo movimiento político Ciudadanos por la democracia olvidaron, cuando se inventaron lo de la dictadura constitucional como bajadero moral para justificar su apoyo a Hipólito Mejía.
Aquí no hay inocentes, no hay más cera que la que arde, ni más bueyes que los que aran, que para pescar tilapias en el río hay que mojarse algo más que la espalda.
La partidocracia ha tocado fondo en sus malas formas de hacer la política y ejercer el poder. Pero que ellos sean el infierno no significa que los ciudadanos votantes seamos el paraís o, que siempre digo. Ellos son el purgatorio porque los votantes nos hemos comportado como demonios irresponsables.
Quedan otros temas candentes, como el chantaje ético mediático al que se intentó someter a los periodistas independientes que adversaron la candidatura del PPH, al tiempo que se intentaba exaltar a los altares del martirologio periodístico a quienes haciendo uso de sus derechos ciudadanos y constitucionales decidieron apoyar y/o asesorar a don Hipólito Mejía. Volveremos con el tema.

