La tercera ola (4)
Me lo preguntó entre sorprendido e intrigado, Juancito Pérez Vidal, alias Tito, la tarde del viernes entre amigos reunidos en El Bomba de aquel lado.
¿Y qué es eso de la Tercera Ola?
-Algo muy sencillo. Se trata de avanzar hacia la justicia social a través de la aplicación de las leyes que se han promulgado, o impulsado su promulgación, en los dos gobiernos peledeístas. Se trata de apoyar políticamente el trabajo de las instituciones creadas para avanzar, y hacerlo con la autoridad que otorga el poder conquistado democrática y legítimamente, 57.11 por ciento de los votos, por decir.
Se trata, entre otras cosas, de disipar ese aire de dispendio y francachela que unos funcionarios gustosos y manosuelta han creado en torno al gobierno, no cometer torpezas tan evidentes por contradictorias, como reunirse en Casa de Campo a reflexionar sobre cómo vencer la pobreza. Lo de McLuhan tiene sus bemoles: No sólo el Medio, también La Casa es el mensaje.
Si el PLD pretende seguir siendo gobierno dignamente, tener alguna oportunidad en 2012 o reinventarse para en 2016 venir a salvar la patria, tiene que volver a sus esencias éticas, a su compromiso con unos pobres a los que debe asumir como ciudadanos, compañeros de lucha y fe, y no como un ejército de mendigos a conquistar. Lo he dicho antes: El clientelismo gana elecciones pero no funda una patria.
El PLD es digno o no será. Y está a tiempo de asumir esta Tercera Ola aquí propuesta, y que quizás comenzó el sábado en El Seibo con el mensaje presidencial. Lean la nota. El PLD tiene méritos, hombres, aportes para lograrlo. Que el futuro era ayer, es cierto, pero él aún está ahí esperando para ser conquistado.
Como en el amor, no basta ganar batallas electorales, hay que salir a vencer en la gran guerra de la historia y construir el país de ciudadanos que soñó un maestro y aspiramos tantos, incluido un profesor, y me excusan. Todo lo demás es gloria momentánea que diluye el tiempo. Como aconsejó Machado, el Manuel: al fundir el sentimiento en el alma popular, lo que se pierde de fama se gana de eternidad. ¿Comprende? ¿Comprende?.

