Descalificación, periodismo y poesía
Aunque haya sido esa la infeliz intención, jamás será una descalificación llamar a alguien poeta: Eso es un homenaje.
(Además, nunca voy donde no me invitan. Yo bailo con mi canción y no con la que me tocan en blanco, rojo o morado.)
La condición de poeta, si la tuviera, sería mi mayor riqueza. Uno es apenas un comentarista de la actualidad en la TV o la radio, columnista escribidor de diarios y algún libro, siempre con la intención de que su prosa explique más de lo que dice y conmueva más de lo que explica. Para hacer eso, lo confieso, me ha servido siempre la santa poesía. El hombre ha de andar por la vida con sus dones, (haber besado sus mejillas, ¡ay!) y también con sus penas y sus limitaciones: No ser poeta, por ejemplo.
Si Dios hablara conmigo, le pediría cambiar mis 28 años de ejercicio de la comunicación periodística, -desde aquel noticiero Especial de noticias que en 1981 nos inventamos junto a Henry A. Montero y Pedro Carlos Guerrero en su Radio Ambiente de Baní, mis 14 años de columnista y mis doce años entre matutinos-, todo por haber nacido poeta.
Pero he aquí que, cada vez que alguien difiere de mis crónicas y opiniones no acude a alguna falta de información del texto, pobre conceptualización, pésima redacción, carencias éticas, o a nuestros erróneos razonamientos, sino a la perversa estrategia de reivindicar mi supuesta condición de poeta.
¡Joder, vaya homenaje, perverso y jodido juego retorico!
Como cuando en Suráfrica los blancos racistas del Apartheid aseguraban que los negros son formidables para los deportes físicos y el sexo, para así dejar sentado su incapacidad para la reflexión intelectual y el autogobierno. Con la poesía y el periodismo pasa igual.
Si yo fuera poeta, no habría escrito del verde horizonte del pueblo menos pobre de El Seybo, (Miches, según las estadísticas y su senador perredeísta) ni de aquella mulata a quien descubrí en un colmado saludando la mar con su sonrisa. No.
Si yo fuera poeta: viviría en Miches frente al mar, y no en este torpe, inútil y absurdo bulevar de noticias, ingratitudes y miserias humanas casi todas. Muchas gracias.

