Lavado de activos y cinismo
Qué poco dura la vida eterna por el túnel de tus piernas, labios que saben a despedida, a vinagre en la heridas, a pañuelo de estación J. Sabina. Cerrado por derribo.
El cinismo está de moda.
Aquí, la simulación y el descaro son instituciones tan actuales y solidas como el Banco Central, como nuestro sistema financiero o algunos grupos económicos centenarios.
De cínicos y simuladores nos estamos pasando.
Resulta que una verdad mundial causa aquí un alboroto descomunal, en vez de provocar una pre-ocupación mayor.
Mr. Lambert, hombre del imperio y de la única embajada con mayúscula, dice que el narco y el lavado inciden en las economías del mundo, y los patriotas que piensan en inglés echan el grito al cielo; ellos, que se saben todas las respuestas antes de que podamos hacerles las preguntas. Veamos:
¿Qué sería de las bolsas de valores del mundo sin el dinero del lavado, Suramérica sin los tesoros del nazismo, grupos económicos de América sin el dinero de los gobiernos corruptos de la misma América y de Europa?
¿Se ha preguntado alguien, con qué completan sus salarios miserables, muchos empleados y funcionarios de ciertas instituciones del Estado?
Los narcotraficantes depositan millones de pesos en un banco, este hace su trabajo y envía la información a las autoridades, pero ellas no tienen tiempo de leer el informe bancario. ¿Qué cosas, no?
Nadie en el Estado se ha ocupado de averiguar la relación de ciertos grupos económicos nacidos de la nada con las mafias ladronas de ex mandatarios y sus fortunas. Esas mafias, como los narcos, también necesitan lavar y lavar. ¿O creen ustedes que es solo aquí donde cada gobierno tiene sus grandes e impunes ladrones?
Occidente y sus economías dependen del dinero mal habido para mantener cierta estabilidad. ¿Quién puede negarlo ya, si hasta el Imperio lo reconoce?
¿Qué sería de las patrias americanas, de Europa y su Suiza cómplice de ladrones todos, sin el dinero sucio del mundo?
¿Alguien puede imaginar un barrio caliente del gran Santo Domingo sin narcotraficantes, bancas de apuestas y colmadones empuntados?
(Y mejor lo dejamos ahí. Que anoche, oyendo al Sabina en Casa de Teatro, y convertido ya en todo un explorador, volví a tropezar con el pasado, y pedí, en ese bar de mis pecados, otra copa de ron.
Como ven, el Joaquín es un vencido genio del malamor y el desolvido. Pero es sincero. Eso: ¡Vencido pero sincero! Sin doblez, simulación ni cinismo.

