Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Junto con el pago de mayo, que aquí llamamos “el oro de Moscú” y que cada mes el PCUS de la URSS envía por servicios prestados a su homólogo dominicano,  PCD, también llegaron al país cinco mil ejemplares del libro “La enfermedad adulta del comunismo suicidado”, autoría del máximo representante del bloque imperial comunista en RD, editado gratuitamente (por supuesto) por la Edit. Progreso.

Como en la obra se hacen afirmaciones graves contra quienes consideran –con Churchill- que la democracia es el peor de los sistemas políticos con excepción de todos los demás,  es importante hacer algunas puntualizaciones a la obra que por su  prosa parece haber sido escrita por un conde del comunismo en los ardores de la Guerra Fría, cuando ser capitalista era no tener alma, y ser comunista te convertía en un patriota, aunque apoyaras las cárceles de Siberia, dictaduras que superaban en horror a la de Trujillo, y celebraras invasiones imperiales como si fueran  cumpleaños en el infernal verano de Afganistán o la azul primavera de Praga.

1. Trabajar duro y honradamente, no puede ser causa de ninguna critica a nadie. No puede ser condenable que un hombre se levante a las 04:00 a.m. durante 18 años para conducir varios programas de radio y televisión, escribir una columna, llevar una firma de comunicación, cantar los martes en un bar de buena vida en Villa María, para reunir el dinero que le permita (-no ascender, que es un término que en el texto remite a celos de que otros alcancen el nivel económico con el que algunos, por el deseo de ascender de sus padres, nacieron-), sino  aportar para que su familia viva dignamente, y ofrecer a sus padres la seguridad económica que a pesar de su duro trabajar de toda a vida no tienen.

2.- El texto habla del interés en “ascender” que tienen algunos, lo que no aplica en nuestro caso, pues el nacer hijo del profesor McKinney y la profesora Yolanda nos convirtió en miembros de la única élite que cualquier sociedad pueda tener y a la que un ser humano pueda aspirar: la del trabajo honrado y la vocación de servicio hacia los demás, en educación, música o beisbol. Si el autor de la obra hubiera preguntado en Baní quién es “el profesor”, sabría que el ser su hijo nos da más alcurnia y abolengo que el Príncipe Felipe que tanto gusta de las comunicadoras brillantes y las abogadas trigueñas, según mis fuentes . 

3.- En la página 1986 de la obra, (que fue también el año en que JB regresó al poder después de aprobar en 1972 las leyes agrarias con el apoyo de un PCD al que había legalizado en medio de una execrable cacería humana contra los muchachos de la izquierda, y en lo que sería un anticipo del Frente Patriótico de 1996 tan criticado por el autor), en esa página, ya digo, se habla con justicia contra el infierno del capitalismo salvaje. Pero que los otros sean el averno, ay, no significa que nosotros seamos el paraíso. Hitler fue un monstruo pero Stalin no fue una mariposa. Solo las dictaduras son perfectas. En democracia, depende del ciudadano el apellido que lleve el capitalismo: Humano o Salvaje.

4.- Finalmente, como siempre ocurre con cierta izquierda desfasada como un pelotero en la Eurocopa o una feminista Pro-Familia en una misa del Cardenal, el autor habla mucho de revolución pero olvida lo principal: “El revolucionario debe ser ejemplo”, que decía el Che.  “La primera revolución es revolucionarse”, dijo Krhisnamurti y salió el sol. 

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