Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

El PRD y la torpe negación de sí mismo

Durante décadas, el Partido Revolucionario Dominicano fue el partido liberal por antonomasia. Como que en Casa de Teatro está el sentimiento y en Sophia está la exhibición. (En divitas compradas está el sexo, y en tu mirada y tu beso está el amor, con perdón.)

Si un mérito guarda la historia al PRD, es su historia de participación popular y defensa de los valores democráticos hasta el exceso. Otra cosa ha sido el secuestro del partido por las élites tradicionales cuando este ha alcanzado el poder.

Tan sembrado en el sudario de las penas populares está el PRD, que ni con el PPH y su hecatombe bajó del 32% de los votantes en 2004. Sin embargo, vencido el PPH, cuando parecía haber llegado el momento de reencauzar la organización hacia sus orígenes ideológicos,  uno la encuentra decidida a competir con el PLD por la franja conservadora del país, (con artículo 30, ahora 38 y todo), dejando huérfano al mundo liberal que le pertenecía, incluidos intelectuales y periodistas, viejos amigos de última instancia. Hagan memoria, que el maco no es peje aunque nade. 

El nuevo PRD cree que puede arrebatar a Fernández Reyna su condición de “heredero viviente del balaguerismo”, según Rodríguez Pimentel y su buena suerte.  Pero hace años, que cierto PLD descubrió a una “derechona” condenada a la orfandad ante la posible desaparición de Balaguer, (que fue inmortal hasta su muerte) y comenzó a enamorarla desde el erario y los decretos hasta llegar a adquirir recientemente la franquicia PRSC con canciller Morales como presidente designado y, por si acaso, el líder de los periodistas antiboschista de los años setenta, Rafael Bonilla Aybar de embajador adscrito.

Por todo esto, no entiende uno la estrategia perredeísta de competir con ese PLD muertecito de éxitos electorales, alocado de besos en los confortables brazos de la derechona y sus inquisidores, Torquemada en calzoncillos saludando al Opus Dei.

“El talento sin probidad es un azote”, es cierto, pero para un partido liberal, el triunfo electoral sin los pobres como prioridad es un fracaso. ¡Cuidado! Que según mis fuentes, los pobres, como los genios, a veces se hacen los muertos… y resucitan.

El Nacional

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