Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

¿Qué queda ya por ver al pueblo dominicano de parte de su clase política? 

Qué asco resta soportar antes de que un perínclito de las cloacas se erija en nuestro salvador, nos prometa la luna y, claro, nos traiga el infierno.

Durante años, esa excepción de dignidad personal de nuestra fauna política que es Ramón Ventura Camejo, trabajó con su equipo desde el MAP para presentar al país un proyecto de ley general de salarios que llevara cierta racionalidad al Estado en el tema salarial/laboral. Se trabajo duramente. Yo participé en más de un desayuno informativo. Se teorizó de lo lindo. Se preparó el proyecto, se envió al Congreso y hasta ahí llegó su suerte, su lógica, su racionalidad, su boschismo, su esencia modernizadora ¿comprende?

Si como dicen los sabios, ella, la clase política de un país, es la expresión del pueblo que representa, lo cierto es que vamos, estamos muy mal. Y es que nuestra clase política se ha convertido en el anti-Midas de la patria.

Comencemos por decir que ayer, al aprobar el proyecto, los perínclitos diputados se autoexcluyeron de los mandatos de la pieza para seguir en sus quince de coprologías financieras y gomígrafos sellos. 

 Nuestros políticos van por la vida como don Jack, el de la lucha libre en el Eugenio: sin árbitro ni límites. Pero a Jack Veneno, por lo menos lo queríamos, era nuestro héroe popular por excelencia.

Aprobado el proyecto en la CD, una fiscal deberá seguir ganando sesenta mil pesos, igual la del Distrito Nacional que el de Pedernales, y deberá seguir encarcelando narcotraficantes ricos y o genios financieros multimillonarios, (¡estamos locos y sin haber bebido que es lo peor!). El coronel P.N. responsable de investigaciones criminales de una región seguirá ganando 18 mil pesos mas 5 mil de “especialismo”. Pero un legislador (ahora sabemos que la mitad de ellos es monosilábica y breve) será un Escobar ilimitado, un Berlusconi con barriga y mazazo.

El gobernador del Banco Central y sus funcionarios no tendrán límites de nada. Pero entonces, dejan en la ley a los demás miembros de los equipos cuyos argumentos eran los mismos que el del BC, o sea la DGII o la SIBancos, por decir. (¿Y qué fue lo que nos pasó a los dominicanos?) Con lo fácil que hubiera sido sacar una media entre el salario de esos funcionarios en Centroamérica, nuestra liga, y ya está.

En lo que nos reponemos del mazazo congresional y planificamos el viernes, (Vitico, Pavel, la Martínez, Lucía, la Cecilia, ay, el sábado y sus bahías), queda aquí la advertencia: También de éxitos, de no tener alternativas decentes se muere la gente, los partidos, las democracias.

La ley general de Salarios y lo que con ella han hecho los políticos de las cúpulas partidarias que en el Congreso se expresan, son la más decepcionante expresión de que aquí se está jugando a matar a la democracia y sus valores de equidad y justicia social boschista, mientras nosotros, usted y yo, seguimos hablando pendejadas en el colmadón, en el bar de la esquina, aquí en El Nacional o en un bulevar televisivo casa de los García-Estrella, y desde hace un poco más de 20 años, joder.  (Menos mal que ella existe. Menos mal que en su piel florecen todas los geranios de mi esperanza, las orquídeas de mi fe. Menos mal que sus cumbres y sus dones de miel. Ay. Menos mal…. Mujer).

El Nacional

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