En todo lo que tiene que ver con el tema haitiano, la RD viene siendo sometida por parte de organismos internacionales y potencias relacionadas, a una política de chantaje inaceptable, que atenta contra sus intereses, los de su gente y contra su soberanía.
Es inimaginable el costo en dinero y en vidas humanas que para el país tendría la llegada del cólera.
Toda medida es poca, toda precaución insuficiente.
Sin embargo, lee uno con asombro la decisión de reabrir los mercados nacionales. Con todo el riesgo que ello implica.
Y es que una cultura de pobreza y hacinamiento que lamentablemente conlleva ancestrales prácticas de falta de higiene, no puede ser superada con una campaña de urgencia de volantes y consejos radiofónicos o televisivos.
La reapertura en las actuales circunstancias de los mercados binacionales, es un riego innecesario que solo puede ser explicado por el chantaje de organismos internacionales y poderosas potencias económicas que, irresponsablemente, han dejado a la RD la responsabilidad de hacerse cargo de Haití y sus milenarios problemas.
La solidaridad con los terceros ha de tener como límite la seguridad de los primeros. Sé ha de gobernar pensado primero en el país, y luego en los demás, aunque los demás sean potencias de poder con marinos de nudoso pañuelo, o patrias bilingües amigas, Oh, portaviones Intrepid. París, la vie c’est jolie París, la vie c’est comme ça. »
Si quienes desean emigrar legal o ilegalmente a RD son los haitianos y no al revés, nadie entiende por qué no se celebra en territorio haitiano el mercado binacional. Y que sea el comerciante dominicano quien cruce la frontera a llevar sus mercancías. Pero hay presión internacional y mucha corrupción y mafias locales, provinciales, oficiales, civiles y militares que se nutren de ese atentado a nuestra soberanía que cada semana acelera un poco más una inevitable fusión de las dos naciones que ya ha llegado hasta los semáforos de la capital o Santiago.
Reciente, en visita al Bulevar TV, Pelegrín Castillo acusó al presidente Fernández de aceptar el rol de pivote imperial para el caso haitiano, a cambio de reconocimientos internacionales.
Las decisiones de Fernández en esta hora aciaga de nuestra soberanía, bien pueden desmentir o confirmar la acusación de Pelegrín. Ojalá lo primero, Profesor.
Mientras tanto, uno saluda los dones de la poesía popular: Y si un día un extraño de su tierra, le perdiese el respeto a su bandera, que ahí sí dentre lo varón/ nunca más hombre, nunca más firme la mano y la conciencia/. Dominicano a las buenas o a las malas . Caiga el que caiga.
Seamos dominicanos en paz y sin caídas, pero eso sí con respeto, con respeto.

