Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Una impunidad tan celebrada

«Tengo una soledad, tan concurrida.» M. Benedetti.

La descomposición social del país se nos va presentando a pedazos, en tomas cortas, como los “trailers” de las películas porno de Isabel Sarli que los martes presentaban en el cine del pueblo.  

Desmantelar todo el entramado de corrupción que los dominicanos nos hemos montado desde siempre, -los montos aumentan con el PIB y el Presupuesto- no es asunto de un bulevar ni siquiera de un seminario. Yo diría que es más bien asunto de impunidad. ¡Una impunidad tan celebrada!

Al fin, aquí siempre ha sido Navidad en  diciembre, es sólo que ahora la impunidad ha traído unas desvergüenzas, y lo que es peor, una gran aceptación social.

En el barrio, el jodedor mayor, -que es como llaman al sub gerente de ventas de las corporaciones de distribución de drogas que no pagan impuestos formales- es el más admirado y querido. Igual pasa en la clase media con el “lavador” de aquellos bienes, o el corruptito del partido que hace alardes con lo adquirido en 36 meses de salario formal siempre inferior a 60 mil pesos. De las altas esferas económicas, remítase a ciertos miembros de clubes sociales y páginas de sociedad, con empresas que tienen cinco años en pérdidas pero cambian el Mercedes los diciembre… y son el paradigma de la admiración de casi todos. ¿“Y entonces, cómo es posible, de dónde ha salido esta canción”? ay, don Pedro Mir. Pues se trata de la impunidad y sus estercoleros. De “corruptos preferidos”, de “independencia, ¿pero en contra de quien?”

Tal que aquí la realidad va superando la ficción como si nada. Así, el comportamiento de muchos  políticos ha eliminado de los escenarios al personaje creado por genio de Freddy. ¿Por qué reír por la desfachatez de Melesio Morrobel, si en el partido, en el Congreso o un ayuntamiento aparece más de uno que lo supera con creces?

Sólo me queda decir: “A grandes males, grandes remedios”, “ya amanecerá algún día”, “la noche está oscura… va a amanecer”… y otros poemas de psicólogo recién graduado, que uno declama en estas madrugadas por no ser vencido de impotencia y desesperanza, por evitar que el otoño llegue antes de tiempo, por descubrir una rosa, algo de fe, por encontrar a una María Magdalena enamorada, definitivamente negada a cobrar sus servicios al hijo de un Dios… según Sor Sabina. Amen.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación