Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Las mariposas

         Antes que ellas, otros «llegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal». Pero ellas ya estaban allí, en Conuco, entre orquideas, mandarinas y libros de Julio Verne.

         Ellas, «las muchachas de Salcedo», y ellos, «los muchachos del 59»,  fueron/son la patria que algún día pudimos ser.

         Ellos fueron/ son el amor por ese puro ideal que entre todos matamos.         

         Las Mariposas volaron porque algún día llegásemos a ser país, patria, ensueño o alameda, y mira tú, en lo que hemos terminado, fascinados casi todos por el autoritarismo triunfal del Perínclito. Le das un carguito y conoces a Mandito. Que aquí muchos siguen eligiendo entre el olvido y la memoria.

         Que en este patio de impunidades y olvido, de transiciones que duelen como las uñas encarnadas, no son las Mariposas las que vuelan sino el Perínclito de la muerte quien vive en cada jefecito. Estamos jodidos.

         Ahora sí que somos pobres, porque quien nos tiraniza no es un déspota sino nuestra propia conciencia, nuestros actos y mesquindadez.

         Copiemos a Benedetti: Ellas son “nuestra conciencia acribillada.”

         Ellas, «las muchachas», fueron la inspiración para que hasta el lodo se sintiera alguna vez polvo de patria, para que hasta el estiércol pudiera, aunque fuese un segundo, perfumar de dignidad un país con menos inocentes de lo que siempre creímos y nos enseñaron en la escuela y en la iglesia.

         Ellas sí tenían qué perder. Y perdieron todo para que el alba nos brindara su resplandor de libertad o de esperanza. Pero perdieron la vida y ganaron eternidad. Hoy, casadas con la historia, hacen que nos avergoncemos de nuestra incapacidad para construir la Patria que ellas soñaron.

         Los progresistas, solidarios, libertarios, siguen negando en los hechos este homenaje que de seguro los reúne.

         Uno no entiende por qué esta incapacidad nacional para ponernos de acuerdo y avanzar como pueblo.

         Al contrario, por primera vez en cincuenta años, el pueblo dominicano anda en bandolera sin norte, brújula ni guía, a no ser la de Dios, que cuando puede le ampara, pero él también tiene sus asuntos, la María le reclama.

         Tal parece que sólo somos capaces de homenajear a las muchachas de Salcedo, o a los muchachos del 59, cantarle a Manolo, recordar al coronel de abril… y nada más. Pero estos homenajes, de nada sirven si mueren en la primera pagina de los diarios del día siguiente y nos dejan igual de mediocres, dominados por el resquemor de no haber sido o la prepotencia de Yo Soy.

         Claro que hoy es día de homenajes, pero debería ser también tarde de ejemplo, que siempre digo.

         El mejor homenaje a Las Mariposas no es una flor por ellas que lo fueron todo, sino sentarse a dialogar por los que quieren ser… y actuar.         Les dejo la palabra, señores.

         Al fin, aquí siempre estamos en junio y las mariposas siguen volando, ay, siguen volando.

El Nacional

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