Opinión

El Bulevar de la vida

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4%E:

La Educación y una dama fucsia vestida de amarillo

            “en aquella marcha, la mujer de fucsia, iluminaba la tarde con su vestido amarillo/ y su soberbia belleza de princesa coronada por su pelo negro.” Joaquín Umbrales.

         Todos los partidos reconocen y defienden la importancia fundamental de la Educación en el presente y el futuro de una nación, de un ciudadano.

         Tal que aquí, el tema de la Educación nos une a todos. Sólo que hasta ahora no nos había convocado.

         ¿Y por qué hasta ahora? Porque hasta ayer, como a las cuatro, el país no había tocado fondo, ni en crisis educativa, con transversalidad incluida, ni en inseguridad ciudadana y otros males.

         Y es que nuestros gobiernos todos han sucumbido a la tentación del triunfo electoral a cualquier precio. Por eso han dado prioridad a la construcción sobre la educación. Obras son amores, amor. Revisen los porcentajes presupuestario para cada sector en los últimos 47 años.

         Por ejemplo, nadie niega que, como instrumento de propaganda política a corto y mediano plazo, la construcción del Metro ha sido más rentable electoralmente que crear el Instituto Nacional de Formación Profesoral, imponer la tanda única en las escuelas y liceos, o establecer 125.6 guarderías/ estancias infantiles.

         Pero cantémonos también nuestras verdades, que también se harta uno de mirar solo la paja en el ojo ajeno.

         Los ciudadanos somos también culpables de toda esta incapacidad de los gobiernos para dedicarse a lo principal y ceder a la tentación de ganar elecciones al precio de perder ante la historia, de traicionar y traicionarse. El PRD y el PLD saben de eso.

         Más allá de los devaneos éticos de la partidocracia reinante, el gran problema nacional ha sido la falta de militancia ciudadana. “La patria, estúpido, la patria”, que hablo del país donde vivirán nuestros hijos, que ya nuestra generación está pagada y vencida. (Oiga usted, que ya uno es mayor, y cuando visita la PUCMM para hablar de su periodismo y sus bulevares, las muchachas en flor le dicen “don Pablo”.  O sea, que nos hemos hecho respetables que es una manera de ir muriendo de respetable aburrimiento.

         Propongo que todos los dominicanos, de amarillo, (y eso sí, huyendo de la función preservativa que a veces quiere asignarnos cierta oposición) enviemos el siguiente mensaje al PLD y el PRD, que son quienes administran el Estado en Palacio, Congreso, Ayuntamientos.

         Muy señores míos: Prioricen la Educación, la salud de los niños, el empleo en barrio pobre, agua potable y la oportunidad de una vivienda humilde pero digna, y no nos importará si alguna vez las calles del Polígono Central se llenan de hoyos, o que los ministros anden en Toyota Camry. Al fin, hasta 1996, (como ocurrió con el PRD en 1978) en el PLD los únicos ricos eran Eduardo Selman y Diandino Peña. Todos los demás, hoy ya viejos amigos viejos, eran/son purita clase media de don Bosco, Lo Pepine, San Cristóbal, Villa Juana, Arroyo Cano, Alma Rosa, o La Romana.

         En fin, que falte todo en el país, menos la esperanza, menos el 4%E, para que podamos aplicar el filosófico Plan Decenal de Educación, y que algún día, un carajito criado hasta los cinco años en una estancia infantil del Estado, cante feliz cada mañana los himnos de una patria que se niega a desaparecer por falta de Educación o porque la única frontera de su país es la ficción de un Masacre invisible: “Alcemos nuestro canto con viva emoción”// “Llegaron llenos de patriotismo”// “a imponer los nobles principios, que reclama la Constitución.”

El Nacional

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