Opinión

El bulevar de la vida

El bulevar de la vida

Frases citadinas de ciudadanos en olla

          Seguro que han escuchado más de una entre Marocha y Porter House, en el Country o yendo de Sophia a Neptuno, y de ahí «a Romana», así, sin artículo.

          Las que siguen son frases de creatividad extrema, de talento e ingenio excepcional, todas ellas paridas del alma en olla de un rico frenado en sus consumos por los malos tiempos, pero al mismo tiempo negado a admitirlo entre amigos. Por algo siempre cito aquí, que la gente «bien», como los gobiernos, cuando está en malas dan una fiesta, buscan una amante o llaman a una cumbre, por disimular, por disimular.        Vean ustedes, una demostración del talento humano para negar una olla: 

          – Decidimos cambiar a los niños de colegio, esos bilingües ya no enseñan valores. – Yo corté con el «bonche» de los viernes, uno termina la semana fundido. – Está comprobado que hablar mucho por celular produce cáncer.- Con este desastre de calles, no se justifica cambiar de carro, además, prescindí del chofer, no resisto la conversadera. – Decidimos no darle a los niños tantos regalos, después no aprenden a valorar nada. – ¿Ustedes no han probado esos vinos de caja TetraPack? Son buenísimos. El MacAlbert es un Whiskazo. Por cierto, ¿han visto cómo ha mejorado el ron dominicano?

          – ¡Qué pereza! Punta Cana se volvió plan de congresos y convenciones. – ¡Cómo son de decorativas las artesanías! – Estamos felices sin muchacha, al fin recuperamos la privacidad. – Este año no salimos. La Capital es deliciosa en diciembre, y estos conciertos del parque Mirador Sur lo hacen sentir a uno como en Central Park. – Este año nos pusimos de acuerdo en no dar regalos. Lo importante de la Navidad es estar en familia. -Tuvimos que vender la finca de Jarabacoa porque ya estamos jartos de los tapones en la carretera. – Me conseguí un sastre buenísimo. – Cancelamos el viaje a las Bahamas. ¿Y si viene uno de esos huracanes fuera de temporada? – El corte clásico nunca pasará de moda. Eso de Versace, Armani y Boss es para disfrazar actores y modelos. – Estoy andando en el Mazdita de mi hija mientras llegan los repuestos del Mercedes.- El médico me prohibió los langostinos.  – Ya no vale la pena volar en Clase Ejecutiva. ¿Pagar más para tener que soportar marrulleros al lado de uno? -¿El BOTERO? Nos lo pidieron prestado para una retrospectiva en Europa. – Estoy viviendo donde los suegros mientras remodelamos el apartamento.

Y, finalmente, la más doliente y mentirosa de todas: «Me tocó aceptarle el puesto a Leonel, ya era tiempo de dejar de ser tan egoísta y prestarle un servicio a la Patria.»

elbulevarconpablo@gmail.com

El Nacional

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