Opinión

El cambio viene

El cambio viene

Desde hace años, en República Dominicana se viene anidando un cambio  en las estructuras del poder. Cada vez son más visibles los elementos que harán posible una ruptura del modelo vigente. Los elementos están a la vista de todos: endeudamiento irresponsable, gasto exorbitante,  la corrupción llevándose  más de cien mil millones cada año; el déficit que este año será de cien millones de pesos. Otra reforma que en nada favorecerá a la clase media ni a los desposeídos.

A la crisis económica agreguemos la del sistema de partidos. El bipartidismo se agota. Dos fuerzas, PRD y PLD, debatiéndose en el anacronismo, sin calidad moral, irrespetándose a sí mismas, sin esencia ideológica, ni vocación de servicio.

Los poderes del Estado se disuelven en una maraña de corrupción. El primer poder del Estado, el Legislativo, en manos del Ejecutivo que lo empequeñece a fuerza de prebendas. El Judicial, subordinado también al Ejecutivo y a los intereses del capital. (Las Fuerzas Armadas y la Policía al servicio del crimen y la delincuencia. Los llamados poderes fácticos entrampados entre las migajas del poder y la podredumbre moral).

Por el camino que van las cosas, puede producirse un estallido popular sin el control o dirección de una fuerza organizada. Y eso es como un huracán sin ojos ni cabeza.

Los grupos económicos tradicionales parecen no darse cuenta del peligro.  Los del gobierno están acumulando fortunas con el dinero del Estado. En esa tarea le acompañan jueces, abogados, legisladores, periodistas, generales, y  curas.   

Un país con más de la mitad de su población sumida en la pobreza, con más de un millón 500 por debajo del nivel de pobreza, con un 34% de jóvenes que no estudia, ni trabaja. Si continúan apretando la tuerca, como pretenden hacerlo, se correrá la rosca. Y cuando eso suceda tal vez sea tarde para buscar soluciones que no sean radicales y por lo tanto profundas.

La pregunta es: ¿Cuándo estará listo el pueblo para solucionar sus problemas por sus propios medios? Nadie lo sabe. Pero todo indica que será pronto.  ¿Quién asumirá el liderazgo?  Nadie lo sabe. ¿Surgirá, como en 1965 de las entrañas del pueblo mismo con uniforme militar o civil? Nadie lo sabe aún.

Creo que el comienzo del fin se acerca. No religión. La crisis por algún lado explotará, a menos que se tomen los correctivos de lugar  en el menor tiempo posible.

El Nacional

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