Opinión

El caso  Crowley

El caso  Crowley

Esta nota carece del recóndito propósito de zaherir a quien calza con su firma un trabajo profesional cargado de buena fe aparecido en ese periódico el pasado 23 del presente mes, fecha en que se cumplía el 41 aniversario del secuestro del coronel norteamericano Donald J. Crowley.

Sólo me anima la intención de incorporar a la memoria histórica precisiones sobre un hecho en el que me vi envuelto.  El Movimiento Popular Dominicano (MPD) decidió ejecutar esa acción y para ello se valió de un Comando Antirreeleccionista cargado de decisión revolucionaria, logrando la libertad de 20 presos políticos de diferentes grupos de izquierda. El colega que escribió la nota, incurre en un yerro cuando señala que: «inmediatamente las autoridades atribuyeron la operación a una veintena de izquierdistas que guardaban prisión…»

Eso es ilógico por una razón -entre otras- «de simple policía»: No se nos puede atribuir una acción en una zona de la ciudad lejana a donde nos encontrábamos enclaustrados 20 «izquierdistas» desarmados y bajo el control de fuerzas policiales. La acción la realizaron revolucionarios que gozaban de libertad, no los presos.

En ese mismo orden, el colega reseña un listado de los presos pedidos en canje, concluyendo en que Rafael Villa Cartagena -uno de nosotros– fue involucrado en «la muerte del general Juan René Beuchamps Javier». Esta información no es certera. Efectivamente, Villa Cartagena fue involucrado en una acción -pero de secuestro- contra el comerciante santiagués  Fernando Capellán, nunca contra el referido general.

El reportaje cita hechos que son  ciertos. Sin embargo, coloca en la arena de dirección de las negociaciones a Juan Pablo Gómez Zarate, un miembro del Partido Revolucionario Dominicano  incluido entre los presos a liberar debido a la estrecha relación política que había mantenido con el MPD.

En esa tesitura, es bueno que se entienda que  Gómez Zarate, Marcos Santana e Ignacio Marte Polanco, así como Héctor Dumariel Santana (los  primeros  de los Comandos de la Resistencia y el último de Voz Proletaria), figuraron en lista como gesto de solidaridad revolucionaria del MPD. Ninguno de ellos, empero, podía negociar con las autoridades del balaguerismo.

El Nacional

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