Golpea duramente el discurso moralista de Minou Tavárez Mirabal que su partido político, Opción Democrática, no reuniera las condiciones para ser reconocido por la Junta Central Electoral (JCE). No se puede ver de otra manera, pues los líderes políticos, aunque por estos lares no sean el mejor ejemplo de integridad, deben ser consecuentes con sus prédicas.
Consciente del daño que implica la decisión de la JCE, Tavárez Mirabal, quien ha sido proclamada como candidata presidencial por Alianza por la Democracia (APD), ha decidido solicitar una revisión.
Resulta inconcebible que una política que ha sido tan crítica del sistema de partidos y de la corrupción pública obviara algún requisito en la solicitud de reconocimiento de su organización. Tavárez Mirabal no se ha presentado como una más, sino como una figura comprometida con el respeto a las leyes y contra las prácticas que han degradado tanto el ejercicio político como el quehacer partidario. Su apelación es válida.

