Los organismos de inteligencia [¿?] de las Fuerzas Armadas están tras la pista de quienes preparan los expedientes acusatorios contra el expresidente Leonel Fernández para llevarlo ante tribunales populares y cortes internacionales. Esta hazaña los convierte en conspiradores, por tanto, en reos de la justicia. ¡Bingo! Curados de asombro, pensábamos que lo habíamos escuchado todo.
Identificada la pieza que le faltaba al rompecabezas. Si quedaba alguna duda sobre la activa y superior presencia de Leonel Fernández, el actual ministro de las Fuerzas Armadas se ha encargado de despejarla, de la manera más rara y absurda posible. Amenaza con colocar fuera de la ley a quienes osen conspirar contra el Estado, procesando al expresidente.
Pero si insólita e inaceptable es la amenaza del ministro Pared Pérez, no menos frustrante resulta comprobar que toda la gloria y el poder siguen en las mismas manos que, en los últimos ocho años, han endeudado, corrompido, expoliado y pervertido al gobierno y a la sociedad dominicana, de forma desconsiderada en grado extremo.
Los planes del presidente Medina a favor de las pequeñas y medianas empresas, los hospitales, la educación y la recuperación del sistema eléctrico podrá ser todo lo bien intencionado que se proponga, pero encuentra dificultad de aceptación y participación de todos los sectores al momento de encubrir las tropelías que el rumor público y varios funcionarios han denunciado con respecto al pasado gobierno.
Entendemos, al igual que José Luis Malkún, que Medina debe enfrentar a Leonel Fernández, informando claramente lo encontrado el 16 de agosto pasado. De otra forma no va a encontrar el respaldo de la población a los ajustes del Fondo Monetario Internacional [FMI]. Podemos ser comprensivos, e incluso entusiasmarnos con los nuevos planes anunciados. Pero aceptar, mansa y estúpidamente ciertos compromisos como parte del paquete, es ya un insulto. El presidente y el FMI deben conocer la respuesta de toda la población: ¡No!

