Semana

El desamparo social

El desamparo social

Dantes Ortiz Núñez

 

Decía Carlos Marx que el capitalismo era uno de los sistemas más revolucionarios que había conocido la humanidad por varias razones, entre ellas por su capacidad para desarrollar las fuerzas productivas, auto reciclarse y expandirse.

Los dominicanos tenemos capitalismo, pero no hemos vivido su revolucionario impacto, pues la clase burguesa y sus intelectuales se han revelado incapaces en extremos de propiciar un capitalismo productivo que demande las mejores materias primas, seleccione los mejores equipos técnicos y burocrático-gerenciales, procese y produzca con calidad y luego diseñe las políticas de mercadeo más acertadas para la realización del capital en el mercado.

Esa incapacidad operativa se refleja en déficit económico-social que genera las características de nuestra formación social donde la marginalidad y el desamparo oficial son extremos pues funcionalidad estatal y desarrollo capitalista se condicionan recíprocamente.

La burguesía dominicana presionó al Estado para que este desmontara el parque productivo heredado de Trujillo y luego ella paso a ser socia menor del capital trasnacional o simplemente comerciantes intermediarios adscritos al neoliberalismo.

Nunca ha comprendido la significación histórica del capital productivo y su gravitación en la construcción de la modernidad; eso sí, se reclama moderna a pesar de su desdén por las disfuncionalidad jurídica-administrativa de su modelo.

Le importa un bledo cómo se administra el país, nunca ha pasado de la voracidad de la acumulación primitiva.

Solo así se explica el apego a un Estado que está muy lejos de coadyuvar a cristalizar un estadio de derecho moderno, pues su praxis es a todas luces gansteril e inoperante, y muy lejos de ente intermediario entre el capital y el trabajo.

Cómo es que ninguna de las entidades corporativas del capital dominicano se haya pronunciado contra el barrilito?

Cómo es que se haga caso omiso de las miles de denuncias que ha hecho la prensa sobre privatización de lo público por funcionarios del gobierno y del Estado? No hay una sola agencia estatal que cumpla con lo que establece su ley orgánica, todo lo contrario, trabajan para obstruir la Ley.

La llamada justicia dominicana no pasa de mercado persa, desde la Suprema hasta el más apartado Juzgado de Paz del territorio, probado por las constantes denuncias de abogados, ciudadanos y entidades de la sociedad civil víctimas todos del tráfico de influencias o de la venda de sentencias al mejor postor.

Otra muestra de la carencia de sentido político estratégico de los grupos empresariales es la indiferencia cómplice frente al desastre de hospitales disfuncionales y clínicas privadas que no superan la condición de carnicerías.

Por no referir prácticas médicas irresponsables reincidentes y de altísimo costo contra la ciudadanía, incluyendo pérdidas de vidas y nada pasa. Lo mismo cabe frente a las ventas de medicinas falsificadas o vencidas y saqueos de equipos y materiales.

Estancamiento

Frente a la alarmante existencia de más de treinta entidades que se reclaman universidades, sin contar con el personal científico-técnico, laboratorios, bibliotecas, oferta curricular consistente y locales adecuados, con tarifas astronómicas, esos negocios producen profesionales sin los perfiles para un buen desempeño y nada se hace para corregir esa calamitosa situación, antes al contrario, todos callan para no aparecer como díscolos frente al sistema que castiga la denuncia pero no corrige.

Qué decir del caos del transporte, de la inoperancia de la Autoridad Metropolitana del Transporte, de la falta de señalización, la estafa de los seguros y el tráfico de influencias frente a los constantes violaciones a las leyes y atropellos criminales contra los ciudadanos?

De acuerdo a referencias de ediles, no hay un cabildo que resista una auditoria responsable y frente a ello el ministerio público es una vergüenza por inoperante.

Problemas estratégicos

Problemas estratégicos, tácticos y operativos acogotan a la sociedad, sobre todo a los indefensos y frente a esa realidad de lo único que se ocupan los grupos dirigentes, en especial empresarios y oficiales del Estado es en aprovechar las mieles del Poder para acumular riquezas. El Estado ha devenido en narcoestado, por encubrir mafiosos y traficantes, y la Dirección de Ética oficial ni se da por enterada

Entidades capitalistas propiciaron la más grande estafa al país al privatizar los servicios médicos y luego ni eso son capaces de ofrecer, siguen exigiendo sobrepagos y la calidad de sus ofertas es ofensiva a la dignidad humana.

Cada día se acumulan factores de explosión político-sociales que si no han estallados no significa que no ocurrirán, como en abril de 1984, pues cada mes se registran protestas locales por el pago compulsivo de la factura de los apagones, el alto coste de la vida, la falta de servicios básicos, abusos contra indefensos, y docenas de calamidades más, sin que las autoridades se den por aludidas, y sin que hagan nada por responder a las necesidades de la población.

Para los trabajadores cañeros que reclaman prestaciones laborales desde hace 18 años, no hay autoridad que responda. Para miles de mendigos, no existe asistencia. Para los damnificados de ciclones de los últimos 35 años no hay quién responda y pretenden que el país se sienta representados por ellos.

Para qué le sirve al pueblo un modelo económico, un gobierno y un Estado que solo atienden necesidades de los que tienen dinero y poder?

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación