Opinión

El desguañangue

El desguañangue

La crisis económica tiene un carácter global. Algunos expertos dicen que llegamos al fin del neoliberalismo. Otros afirman que es el fin del capitalismo salvaje. Los más conservadores admiten una crisis sistémica.

No son pocos los que sostienen que estamos en el comienzo del fin del imperialismo estadounidense, que dentro de poco la primera potencia mundial será China.

En una cosa están  los economistas de acuerdo: la crisis afectará a todos los países del planeta, grandes o pequeños, poderosos o débiles.

Como la regla no hace más que justificar la excepción, la República Dominicana sería el único país  que no se perjudicaría de la crisis económica mundial, según dijo  en nuestro territorio y en el extranjero el presidente Leonel Fernández, lo que repetían los funcionarios del área económica, principalmente el ministro de Hacienda que hasta abochornó a los empresarios que pedían un acuerdo con el FMI, sugiriéndoles que le hicieran ese planteamiento al gobierno de Estados Unidos. No es la República Dominicana que tiene que hacer un acuerdo con el FMI, es Estados Unidos, decía el alegre Ministro de Hacienda, un hombre sin dudas muy ameno, como diría Alvarito Arvelo.

Nuestra economía está blindada.  La crisis, lejos de perjudicar la economía criolla, la fortalecerá, nos dijo  Fernández en más de una ocasión.

Todos sabíamos que no era cierto, que no había tal blindaje, que se trataba de otra mentira.

El gobierno tenía que mantener ese discurso de bonanza y prosperidad para ocultar la crisis y su naturaleza. Porque si algo tenemos que tener claro es que la crisis económica de nuestro país no surge con el desplome de la economía estadounidense. La crisis de nuestro país es el resultado de la campaña electoral, del gasto desmesurado  comprando la reelección. Resulta de la corrupción y de la incapacidad. Ningún gobierno dominicano había manejado tantos recursos; más de 300 mil millones de pesos solo en impuestos. Y hoy día nadie sabe en qué ha  gastado este gobierno tanto dinero. A lo mejor en el blindaje de la economía de los funcionarios.

Ahora para justificar el discurso contrario, para negar el blindaje de una economía que nunca estuvo blindada, el presidente se inventa un seminario internacional con figuras de renombre como el Nobel de economía Joseph Stiglitz y el poderoso  multimillonario George Soros, en Casa de Campo, La Romana, que debió costar una fortuna. Se trató de un trabajo de imagen, de marketing,  muy común en este gobierno que vive de la propaganda.

Nada nuevo se dijo, nada que no hayan digo los empresarios y los periodistas más honestos del país.

El presidente Fernández creó un escenario internacional  para decirnos ahora que la economía criolla no está blindada, que al contrario, la economía nuestra está desguañangada, es decir, jodida, como  la mayoría de los hombres y mujeres de esta patria que ahora son ciudadanos de quinta categoría porque no existe una sexta.

Una cosa quedó clara en el seminario turístico: El presidente está flojo en  economía. Stiglitz, el autor de “los felices 90, la semilla de la destrucción”, El Malestar en la Globalización” y “Cómo hacer que funcione la  globalización”, entre otros libros, se lo hizo saber en más de una ocasión, porque la crisis actual no es resultado de una simple especulación. Es más profunda y seria, tanto, que no se puede hacer política con ella.

Junto con el seminario de Casa de Campo, el Fondo Monetario Internacional, que por fin llegó a pesar de la negativa del poderoso secretario de Hacienda, con un paquete de recetas económicas, también le da en la cara al gobierno. Sugiere  devaluación del peso,   ajuste fiscal para el año próximo, lo que significa otra reforma fiscal, o reducir el gasto corriente, algo que las autoridades no harán, porque el gobierno actúa pensando en política, no en economía. De igual manera, el gobierno no firmará un acuerdo con el  FMI de larga duración porque necesita tener  manos libres para el 2010, año de las elecciones congresuales y municipales, para comprar a los candidatos y dirigentes de la oposición.

El gobierno tendrá el año próximo una situación económica  difícil. Lo acaba de admitir  Fernández. Ya sabemos que los únicos blindados  son los funcionarios  con salarios millonarios y legisladores con un barril de casi 500 millones. Después nadie está blindado. La economía del país está desguañangada, no blindada.

El Nacional

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