’’Este articulo fue publicado en este periódico en noviembre de 2009 y como dice la canción, parece que fue ayer”.
5:30 AM: la ciudad es amistosa, vivible, caminarla reconforta 7:30 AM: la agresividad y el nerviosismo invade la ciudad, el estrés muestra sus fauces.
10:30AM: algunas partes parecen tranquilas, pero es pura ficción, la ciudad sabe que es una tranquilidad pasajera y eso la torna insegura.
12:30AM: la rabia la invade, se torna violenta, agresiva, el nerviosismo estalla en sus negras arterias, el ruido golpea inmisericorde aumentando su agresividad. Los ojos de la ciudad se preñan de sangre, una baba caliente y pegajosa rueda por la comisura de sus calles, los bocinazos son estridentes, la rabia es incontenible 2:30PM: un gran sopor invade la ciudad, esta exhausta, desgano y la modorra la abaten y trata de recuperar energía 3:30PM: dando tumbos la ciudad se levanta de nuevo, empujada por el rugir de los motores y los bocinazos.
Apenas se libera de la modorra la agresividad la penetra, la posee, se dispara la adrenalina, se contorsiona rugiendo cual bestia herida 5:45 PM: la ciudad está al límite de lo soportable, la ira la torna caótica, anárquica, el estrés la enrosca, convulsiona, brota asfalto podrido por su piel lacerada y llena de hoyos, el desorden la invade, el ruido ensordece, el monóxido llena todas sus calles, sus rostro se ennegrece, no respira, casi estalla destruyéndolo todo, el descontrol es total, la escena es dantesca
6:30PM: el malecón sinuoso y orondo con sus palmeras enhiestas, señala el rojizo atardecer, mientras lágrimas de espumas blancas brotan de las rumorosas olas que cual Alfonsina se suicidan estrellándose en los arrecifes .
La belleza durara poco, terminara la poesía y aparecerá la vulgaridad, el malecón se vestirá de faldas cortas y raídas escondiendo sus miserias. No se verán entre las siluetas de las palmeras los brillantes peces voladores formando coreografías marinas a la luz de la luna.
En un instante fatal veremos la macabra metamorfosis del malecón de mi pasado transformado en decadente burdel, cubriendo de vergüenza lo que fuera hermoso recodo de belleza y poesía.
Con un dolor lacerante en el alma y los ojos inundados de lágrimas, veo alejarse la oscura silueta de mi amada ciudad, maloliente, deslucida, arrastrando desperdicios y miserias, cual triste mariposa del recuerdo

