Opinión

El don de Luis

El don de Luis

En un artículo que publiqué hace varias semanas destaqué algunas de las virtudes que adornan al licenciado Luis Abinader, candidato vicepresidencial del Partido Revolucionario Dominicano, destacando su competencia como economista y su transparencia como empresario.

Su padre, el doctor José Rafael Abinader, quien hizo vida pública durante décadas, nunca se vio envuelto en escándalos que dañen su imagen. Y Luis Abinader, activista político perredeísta desde la adolescencia, parece haber heredado la reciedumbre moral de su progenitor.

El dominio de los aspectos económicos y el carácter ético en el mundo empresarial son cualidades que resaltan en la figura de Luis Abinader, pero llama poderosamente la atención la de ser una persona que hace honor a la palabra empeñada, en una sociedad en la que a la mayoría de los políticos se les considera mentirosos y demagogos.

“Estudié economía con cierto criterio de la austeridad”, dijo al suscrito en una conversación personal. Y es verdad: en la práctica no es ostentoso. Además,  su humildad no es común en personas de su posición económica.

Luis Abinader está dotado de finas relaciones humanas, no confronta con nadie, es muy diplomático y no tiene rechazo. Y cuando un comunicador social emite algún juicio en su contra, producto del prejuicio político o la desinformación, procura un acercamiento y regularmente terminan siendo grandes amigos.

Siempre se ha dicho que ningún ser humano es perfecto y no creo que Luis Abinader sea la excepción, pero ante muchos acontecimientos que la mayoría de los vivos pierden los estribos, el candidato vicepresidencial del PRD muestra una sonrisa, lo que revela buen manejo de su inteligencia emocional.

No tengo experiencia en el arte de dar cobas (estamos en un escenario donde todos nos conocemos) y nunca lo haría sin convicción. Si alguien duda de las virtudes que atribuyo a Luis Abinader, simplemente le exhorto a que lo trate. Estoy seguro que comprobará su don de gente.

El Nacional

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