Leyendo los resultados de un estudio sobre la informalidad del empleo en República Dominicana, elaborado por la Dirección de Análisis Económico del Ministerio de Industria y Comercio, llegué a la conclusión de que el principal desafío del mercado laboral en el país no es el desempleo, sino la informalidad del mismo.
Sólo basta con saber que 54.8 % de los ocupados en el país trabajan en condiciones de informalidad. Esto significa que más de la mitad de nuestra fuerza laboral lo hace sin ningún tipo de garantía de bienestar, lo que implica ausencia de contratos, limitada protección social, sin acceso a créditos bancarios y menor oportunidades de crecimiento.
Lejos de tratarse de un fenómeno coyuntural, la evidencia muestra que la informalidad forma parte de la estructura misma del mercado laboral del país.
El estudio encomendado por el ministro Eduardo Sanz Lovatón, evidencia el interés del funcionario sobre el tema.
Durante más de una década, la proporción de trabajadores informales se ha mantenido relativamente estable, oscilando entre 55 % y 57 % del empleo total, lo que confirma que no se trata de un problema temporal, sino de una característica persistente de la economía dominicana.
Sin embargo, un elemento a destacar es la evidencia que el mercado laboral dominicano ha sido capaz de incorporar 856 mil nuevos empleos formales, durante el período enero del 2015 a enero 2024.
Actualmente se estima que existen alrededor de 2.7 a 2.8 millones de trabajadores informales en República Dominicana.
La composición de este empleo informal revela además su estrecha relación con el microemprendimiento y la economía de subsistencia; al respecto veamos esto: aproximadamente 97 % de los trabajadores por cuenta propia operan en condiciones informales
Estos datos reflejan que la informalidad dominicana está profundamente vinculada a la estructura productiva y al predominio de microempresas de baja productividad.
En comparación con el contexto regional, mientras en América Latina la informalidad laboral se sitúa en torno al 46 % del empleo, en el caso dominicano la proporción ronda entre el 52 y 55 por ciento.

