Opinión

El golpe a Bosch

<P>El golpe a Bosch</P>

Con tristeza, pero prestos a seguir luchando con valentía por nuestra democracia, arribamos hoy al 49 aniversario del  repudiable golpe de Estado perpetrado en la madrugada del 25 de septiembre de 1963  contra el gobierno del profesor Juan Bosch, el presidente constitucional que se hizo cargo de los destinos del  glorioso pueblo dominicano el 27 de febrero de ese mismo año.

Definitivamente, con el derrocamiento del gobierno constitucional de 1963, la democracia dominicana sufrió el peor aborto del siglo XX y uno de los más graves de toda su historia.

Esa fatídica y abrupta ruptura del orden democrático establecido –a juicio de historiadores, políticos y economistas de fuste- retrasó el desarrollo económico y social, y la competitividad de la República Dominicana por no menos de medio siglo de nuestra historia.

A Juan Bosch, catalogado como el padre auténtico de la democracia dominicana y como el pensador social dominicano más grande de todos los tiempos, le correspondió asumir el poder tras ganar, con un 62 por ciento de los votos, las elecciones nacionales del 20 de diciembre de 1962, enarbolando un ambicioso programa de reformas económicas, sociales y políticas.

El reputado intelectual y político dominicano –luego de 23 años de exilio- ganó los comicios a los sectores más conservadores de la sociedad, adornado de un entorno político local e internacional evidentemente muy difícil, trastornado y complicado.

La gestión gubernamental del laureado escritor y político, cuyos libros han sido traducidos a más de 15 idiomas, estuvo adornada de profundo patriotismo, de grandes reformas, de probada honestidad administrativa, de un convincente proceso de reordenamiento económico y social, y de la Constitución más progresista y liberal que ha conocido la Republica Dominicana en su historia.

Sin embargo, el ensayo democrático liderado por Bosch, siete meses después, fue derrocado por un golpe militar apoyado por las fuerzas más conservadoras de la nación, que fueron estimuladas desde el exterior.

En ese período, aparte del derrocamiento del gobierno ampliamente democrático de Bosch, también fueron depuestos alrededor de otros 16 jefes de Estado. Raúl Haya de la Torre, quien ganó las elecciones en Perú, no pudo asumir el cargo, y el presidente de la nación más poderosa del mundo, John F. Kennedy, no fue tumbado, pero si brutalmente asesinado en Dallas, Estados Unidos.

Precisamente, fue entre mediados de la década de los años 60 y principios de la de los años 70 cuando tuvo lugar en America Latina un brote  de regimenes de fuerza y varias dictaduras que dieron mucho de que  hablar.

Con el derrocamiento del gobierno de Bosch la madrugada del 25 de septiembre de 1963 –hace justamente 49 años- insistimos en afirmar que la incipiente democracia dominicana sufrió el peor aborto del siglo XX. Enmendemos ese horrible e injustificable desliz fortaleciendo cada día más nuestro sistema democrático y garantizando el bienestar del pueblo dominicano.

El Nacional

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