El saldo de la represión a las protestas, en octubre del año 2003 en Bolivia, fue de 60 muertos y cientos de heridos. El gobierno que encabeza Alan García, concedió asilo político en Perú a Jorge Torres Obleas, ministro de Desarrollo durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada y uno de los responsables de ese baño de sangre. ¿Asilo político, o ayuda para evadir la obligación de responder ante los tribunales de su país?
Igualmente, a Manuel Rosales, por la condición de opositor al gobierno que encabeza Hugo Chávez se le ha otorgado asilo político en Perú. Asilo político, porque el Gobierno de Perú no puede emitir un oficio reconociendo que le facilita evadir la acusación de malversación de fondos.
La decisión de conceder asilo político a acusados de malversación de fondos y de bañar de sangre estas tierras, es tomada, en última instancia, por Alan García, quien en 1986 se sirvió del grupo paramilitar llamado Comando Rodrigo Franco para desatar una ola represiva en Perú. A ese comando se le atribuye incluso el asesinato de abogados y de opositores a la llamada política antiterrorista que aplicó García.
Se entiende, pues, que García sirva ahora como peón al poder imperialista.
En Estados Unidos se encuentra el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, amigo del poder estadounidense por la misma razón que lo es Alan García, y también se encuentran el ex ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzain, y el de Hidrocarburos, Jorge Berindoague. Sánchez de Lozada y Sánchez Berzain tienen como abogado a Greg Craig, asesor de la Casa Blanca y hombre de confianza del presidente Obama.
Fueron acogidos por la Administración Bush, y tienen relaciones con gente allegada a Obama.
¿Podría Barack Obama, con su silencio, convencer al mundo de que permanece neutral en todos estos conflictos?
La orientación de la política exterior de Estados Unidos no se expresa en saludos protocolares, declaraciones a medias o pronunciamientos tibios.
En agosto del año pasado, cuando fueron expulsados de Venezuela y Bolivia los embajadores Patrick Duddy y Phillip Goldberg, Obama, candidato a la Presidencia, emitió una declaración muy parecida a la de su rival republicano John McCain. Dijo que se trataba de una confrontación fabricada por Chávez para disimular su incapacidad, su rechazo a las normas democráticas fundamentales, y el indebido tratamiento a los candidatos de la oposición en Venezuela.
Obama no ha pedido excusas por esta declaración, no ha declarado que piensa que estaba equivocado. ¿Puede ser borrada esta percepción con un apretón de manos y una foto tomada durante un intercambio de sonrisas? El cuestionamiento emitido por Obama en agosto va dirigido a la legitimidad del Gobierno Constitucional de Venezuela.
¡Ni en la crónica rosa, que es la nube de gas con que el poder pretenden encubrir la crisis, son disipadas tan fácilmente las acusaciones o se olvidan sin condiciones las ofensas!
El gobierno de Perú completa en la zona la tarea que realiza el de Estados Unidos en el centro del poder. Acoge a Rosales y a Torres Obleas, como en Colombia ha sido acogido Pedro Carmona Estanga. Ya estaba bajo la protección de las autoridades de Lima Carlos Ortega, quien escapó de una cárcel de Venezuela. Mirtha Quevedo, ex ministra de Participación Popular, y Javier Torres, de Salud, son protegidos también por el gobierno de Alan García, y se estudia la concesión de asilo político.
El espaldarazo de la Organización de Estados Americanos no podía faltar. Y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se pronuncia contra Cuba y contra Venezuela. ¿Habrá que declarar a Alan García y a Álvaro Uribe Vélez protectores de los perseguidos en este continente? No, son mandaderos de la ultraderecha. La OEA y el poder estadounidense siguen siendo las voces principales en el coro del descaro En determinados contextos, la palabra cambio se escribe entre comillas.

