Ifigenia se mantenía con el cuerpo inclinado y la cabeza baja, así como si aquel golpe que le había propinado su marido rudamente en la espalda, hubiera llevado consigo la orden de no moverse después de recibirlo. Y quedó ahí, quieta, mirando el piso y cerrando a veces los ojos para olvidar lo que pasó, o pensar que estaba soñando y nada había pasado. Quería convencerse de que este horrible momento solo estaba en su imaginación, que el ardor que había dejado en su espalda la mano de su marido, no existía. Pero la realidad se imponía y el dolor de espalda seguía y ella como quien se queda paralizada, ya no estaba inclinada imaginando lo que no debia ser. No. Estaba allí por temor. Estaba en aquella incómoda posición, porque de repente comenzó a sentir terror por el hombre con quien habia compartido tantas noches de amor. Creyó que así como estaba, le hacia ver que estaba indefensa y dominada por sus fuertes manos y no sería capaz, por lo tanto, de golpearla de nuevo.
Unos minutos después escuchó sus pasos alejarse de la sala, un silencio y la puerta cerrarse, dejando un gran alivio en su corazón.
Todavía inclinada espero un segundo por si se devolvía, y cuando ya estuvo segura de que no se paró rápida y sentó en una silla de su sala. Repasó su vida junto a él, normal para ella, con altas y bajas, pero, si, con peleas que dejaban en ella grandes heridas. Palabras que la habian empequeñecido hasta hacerla sentir que no era nada y ahora, por segunda vez, golpes.
El amor, cuando es grande, hace que sientas que cada cosa que dice la persona amada es cierta y por eso, ya creía, que tal y como decía él, ella se habia descuidado de ella misma, nunca olía bien, habia perdido el brillo de su pelo y estaba demasiado gorda.
Ella, ya creia, que su comida no sabia como antes y todo le quedaba salado, que los vestidos ya no le quedaban bien a su cuerpo. El la había convencido, pero ese dia no sabia porque, el golpe en la espalda, le habia hecho recuperar los sentidos y ver que era alguien importante, pero no para él. Todo habia terminado y ella, necesitaba revisar lo que pensaba de ella misma, y allí, no podria hacerlo. Por eso se fue.

