Miguelina
Terrero
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Aniquilado
Uno se pregunta cómo la gente se aniquila, se borra, se vuelve transparente. Y cuando volví a ver a Jonás, después de 20 años, entendí, que él, sin darse cuenta, se había aniquilado. Lo conocí siendo una niña y ya desde ese tiempo era famoso por su inclinación a la bebida. Tenía un hogar tranquilo que sólo él mismo alborotaba. Llegué a la adolescencia y Jonás, ya había ganado el título del borracho del barrio. Su mujer trabajaba tiempo completo en la calle, porque él, adicto al alcohol, trabajaba de vez en cuando. Su cabeza, ya en ese entonces se iba inclinando, como quien bebe a sabiendas de que la bebida lo va destruyendo y no sabe luchar contra el vicio.
Su esposa lo tenía durmiendo en un cuartito al fondo de su casa, porque no lo quería en su cama y a él se le escuchaban las protestas por las noches. Sus hijos le decían borracho y se reían de él. Pues, ese Jonás, fue el que volví a ver veinte años después. Lo vi caminando en las calles, con su cuerpo delgado, la cabeza tan baja que casi le llega a los piés, la mirada enrojecida y una sonrisa indefinida. No se escuchan sus protestas y ocupa son decir nada, la habitación del fondo que una vez despreció. No pelea con sus hijos, casi no come, bebe menos alcohol, porque ya un trago lo embriaga, y no trabaja porque su mente debil no se lo permite. Así estaba..aniquilado, transparente, sin vida.

