Miguelina Terrero
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Entender tu vida
No todo el mundo logra entender su propia vida. Pero los que saben hacerlo, pueden manejar mejor cada paso y hacer más duraderas las cosas valiosas que los rodean en su cotidianidad.
Es como estar conscientes de cómo manejar cada cosa para que valga la pena, o vivir con tanta conciencia, que esto te lleve a manejarte de manera acertada, porque ya sabes dónde pisas, cuáles son las necesidades de tu pareja o familia, para finalmente llevar la fiesta en paz y tener relaciones duraderas.
Mi amiga Jacqueline es un buen ejemplo de esto. Un día se le ve liberada y dispuesta, porque sabe que puede hacerlo. Ese día haces con ella mil planes y solo le escuchas decir que acepta.
Pero no siempre es así. Otros días sus amigas solemos decirle que nos juntemos en uno u otro lugar, y ella, con la misma alegría y sonrisa con que ha salido a divertirse otros días, dice que no, que ese día no.
En conversación tranquila explica consciente que ella debe ese día llegar a tiempo a su casa y dar tiempo a su pareja. Dice que ellos viven solos, y que a él suele afectarle la soledad y no cree conveniente dejarlo así de nuevo.
“A veces no me dice nada” explica, pero se lo que siente, porque tenemos una vida juntos y entiendo qué necesita en determinado momento.
Como ella, Alejandra, otra buena amiga, cuenta una hermosa experiencia.
Dice que por su carrera de periodista va a muchos restaurantes y lugares de lujo, pero que le resulta una increíble locura, la emoción que siente cuando entra a un estrecho camino por el que se llega a su casa cada noche.
Aleja vive en un apartamento en la parte atrás de un edificio y para llegar a su casa, debe recorrer un estrecho callejón. Sin embargo, consciente de su realidad y feliz con dos hijos pequeños que la esperan despiertos cuando llega de su trabajo, ella define esa tremenda emoción.
Ella y Jacqueline, como muchas otras mujeres trabajadoras, manejan su vida acorde con las verdaderas prioridades, esas que te hacen realmente feliz o infeliz. Esas que te hacen la base de una vida real y no aquellas que te sumergen en lo ficticio, hasta dejarte completamente sola.
El secreto no es el mejor guardado, es única y exclusivamente amar, valorar y cuidar lo que tienes, para tenerlo siempre ahí junto a ti, mientras la divinidad te lo permita.

