¿Qué Pasa?

El Lado Bueno

El Lado Bueno

Mientras Amelia lloraba en los brazos de Braulio, cada persona que los veía seguro se fabricaba historias diferentes de aquella escena.

Ella estaba fundida en los brazos de aquel hombre alto y serio, en los pasillos del aeropuerto, en lo que sin duda era una despedida.

Amelia parecía no querer irse, lo miraba como quien quiere llevarse grabado un gesto que la consuele y le sirva de recuerdo durante muchos meses de ausencia.

Muchas miradas se posaron en la pareja: él, con sentimientos bien disimulados y ojos insípidos, que no dejaban escapar lo que pensaba en el momento.

Mientras ella, por cada poro, dejaba ver la angustia que la embargaba por irse y dejarlo. Le parecía difícil vivir sin él.

Lucía como si tuviera unos pocos años más que él, o estaría (quien sabe) más maltratada por la vida, pero lo cierto es que moría al tener que dejarlo.

Detrás de ellos, tal y como la gente presentía, una gran historia, de amores y desamores, que los había unido por amor y conveniencia.

Ella estaba separada de su esposo desde hace 5 años y en busca del hombre que le llenara un gran vacio sentimental.

El estaba soltero porque se separó seguido la conoció. Igual que ella, tenía un vacío que quería llenar, pero éste era de viajes y ambiciones, de sueño americano. Quería un cambio en su vida y luchaba porque fuera en otro país.

 Su esposa no tenia posibilidades de darle nada de lo que aspiraba, más bien era una relación monótona.

Es albañil, vivió algunos años con su anterior pareja, pero no es muy amante al trabajo y quiere irse del país.

Por eso cuando una noche conoció a Amalia en casa de una de sus hermanas, supo que era a quien él debia “amar”, y así lo hizo.

Comenzaron una relación en la que habían encajado a la perfección, cada uno con motivos diferentes.

 El la miraba y al ver en sus ojos la posibilidad de lograr lo que más quería en la vida, sentía que tenia para ella un gran amor.

Por esos motivos tan “originales” estaban abrazados, apretados cada uno con sentimientos diferentes. Por eso ella se fue, y por eso èl la dejó ir, seguro de que pronto, estarían juntos, allá, en otros aires, otros paises…y otra vida, precisamente la que el necesitaba. Asi eran sus amores.

El Nacional

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