Opinión

EL MPD trazó pautas

EL MPD trazó pautas

El 20 de febrero, el Movimiento Popular Dominicano (MPD) cumplió 69 años de ser fundado en La Habana, Cuba, por exiliados criollos refugiados en la isla mayor de las Antillas.

Ese día, pero del año 1956, Pablo Martínez Rodríguez, Máximo López Molina, Julio César Martínez Sobá, José Tiberio Castellanos Vargas y Esperanza Font de Alfau, fueron quienes iniciaron ese proceso de formación estructural del MPD.

A ellos se sumaron los luchadores anti trujillistas Ramón Emilio Pichirilo Mejías del Castillo, los hermanos Andrés Marcelino, Francisco Elizardo y Francisco Eleuterio Ramos Peguero.

Otros iniciadores de la organización política fueron Juan Alfonso Espinal, Víctor Ortazelis Matos, José Moscoso y Francisco Rojas Ramos, quien trabajaba clandestinamente en República Dominicana.

Asimismo, Oscar Tavárez Matos y Leovigildo Peña, quienes –posteriormente- fueron detectados como infiltrados y murieron fusilados en un campo cubano, en el 1959, a pocos meses de Fidel Castro tomar el poder.
El primer mártir emepedeísta caído fue su secretario general fundador, el periodista Martínez Rodríguez, quien fue secuestrado por agentes de la dictadura de Fulgencio Batista, el 13 de marzo del 1958.

Martínez Rodríguez sostenía –junto a López Molina- la tesis de que los hombres y mujeres del MPD debían llegar a Santo Domingo para combatir internamente al régimen trujillista.

Al ser secuestrado y su cadáver nunca aparecer, el liderato emepedísta señaló como su principal dirigente a López Molina.

Con su ascensión, el nativo de San Pedro de Macorís impulsó la táctica “Lucha Interna o Trujillo Siempre”.
Para tales fines, se apoyó en la crisis en que se encontraba la dictadura en el 1960 debido al atentado hecho por enviados del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo Molina contra la vida del entonces presidente venezolano Rómulo Betancourt.

Esa acción militar provocó un bloqueo económico contra el país y el tirano debió “abrir” las puertas a los grupos democráticos para que entraran al país a difundir sus ideas adversas al régimen.
Los emepedeístas fueron los primeros en tomarles las palabras y se instalaron en un local de la entonces avenida José Trujillo Valdez, hoy avenida Duarte.

Diariamente, los militantes de la bandera roja y negra, con su jefe López Molina al frente, difundían las proclamas anti gobiernistas, colocando para ello un gran altoparlante en su local, así como la impresión y repartimiento de millares de volantes.

Con ese modo de comunicar, el MPD trazó las pautas para que los demás exiliados –también- vinieran al país a desarrollar una línea combativa interna para derrocar el régimen.

El Nacional

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