Son muchos los talleres de poesía para niños y niñas que he impartido, donde además de explorar lo que la niñez entiende como poesía, me he embarcado en deshacer lo que se les ha enseñado como tal.
Una vez tengo una idea de lo que se imaginan o practican como poetizar, les pido que salgan al patio, o a la calle, recojan piedrecitas, hojas, ramas y entonces, en una especie de elemental panteísmo, me digan qué se siente ser una hoja, una flor, un árbol, una piedra.
Los resultados de esa experiencia sensorial son maravillosos. Un niño llenó una hoja con la expresión ¡JA JA JA JA!!! Y cuando le pregunté qué significaba eso me dijo que era la risa de la piedra cuando alguien la pisaba.
Otro llenó la página de Fs de todo tamaño, como en espirales, y cuando le pregunte me dijo que era la brisa, porque la brisa sonaba FFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFfffffffffffffffffffffffffffFFFFFFFFFFFFFFFF.
De ahí a explicar que son los versos y las estrofas, y a enseñarles lo que es la rima interna, no la rima forzada que es lo que generalmente les representan como la poesía: “Los zapaticos me aprietan, las medias me dan calor, este anillito que tengo me lo regalo mi amor”.
Un día cambie el sujeto de los poemas y decidí hacer el taller a partir Duarte, de nuestro padre de la patria. Y comencé como en todos los demás talleres, a explorar el imaginario infantil sobre nuestro patricio vía los dibujos.
Lo primero que me impacto fue la inmensa tristeza en los rostros de todo el Juan Pablo Duarte. No hubo un solo que sonriera, uno solo cuyo rostro no reflejara angustia o soledad.
¡Que terrible ser ciudadano de un país donde el padre de la patria murió de tristeza!
Y, ni hablar de la confusión iconográfica. A pesar de que hay una última foto de Juan Pablo Duarte donde aparece claramente con pelo y ojos negros, aquí insistimos en representarlo rubio con ojos azules, lo cual copian los niños, aunque también hay Duartes orientales y nunca negros.
¿Y los poemas? ¿O los versos?
Note que los niños y niñas eran víctimas de un silencio castrante, que les era muy difícil poetizar sobre una figura tan solemne, tan avasallante, tan triste. Que no lo podían imaginar niño y jugando como ellos en la zona colonial o intramuros.
A ver: ¿Qué saben de Duarte?
Que es el padre de la Patria.
¿Qué quiere decir eso?
Que siempre defendió a los dominicanos.
Y si yo les pidiera escribir una poesía sobre Duarte ¿qué dirían?
Que era muy bueno…
¿Y?
Que era un aguacero…
¿Por qué?
Porque siempre estaba llorando.

