Creo que todo el mundo sufre la crisis del PRD con angustia, y que esa angustia tiene que ver con ser isleños y habitar un espacio tan pequeño del universo y el cosmos. Dada nuestra pequeñez cada uno o una conoce a alguien, o tiene un miembro en su familia, que pertenece al Partido, entonces que se pueda desarrollar una guerra fratricida que termine en violencia entre los miembros de una misma familia política es algo que debemos evitar.
He aquí algunas recomendaciones del TAO, que como sabemos nos ensena el arte de fluir y desapegarnos, como camino hacia la armonía con la naturaleza y autosuperación.
Primera recomendación:
Antes de reunirse, la membrecía del Partido debe adoptar una dieta para desintoxicar el hígado. El Tao define ese órgano como fuente de felicidad y desdicha, un hígado sobrecargado de toxinas por el alcohol, el exceso de comida, la falta de sueño, la ira, envidia, competencia, solo produce seres malhumorados, irritables e intratables. Hay múltiples dietas en el internet, pero lo primero es abandonar la carne roja, el alcohol y azúcares.
Segunda recomendación:
Antes de reunirse, toda la membrecía del PRD debe dejar de utilizar el aire acondicionado por lo menos por un mes, El aire acondicionado provoca lo que los astronautas definieron como Caja de Faraday, elimina los iones negativos del oxigeno y provoca cansancio, mientras más se permanece en el menos ganas de negociar tenemos.
Tercera recomendación:
Hay que reunirse en espacios abiertos, lugares amplios, hermoso, e idealmente frente al mar, o un rio, donde se pueda respirar a plenitud.
Cuarta recomendación:
Repetir todas las mañanas al levantarse: Yo, fulano o fulana de tal, me siento lleno/a de amor, fe, confianza, agradecimiento y valentía, para ir afectando la memoria celular, que nos marca desde la caverna y nos hace actuar como seres del Paleolítico.
Quinta recomendación:
Tomar agua alcalina, en grandes dosis, 12 vasos al día; darse masajes circulares en el ombligo o bajo vientre, mar de las energías; meditar sobre nuestros órganos y darle las gracias por ayudarnos a sobrevivir cada día: cerrar el candado anal 49 veces, tres veces por día, un ejercicio con gran impacto en la próstata, otra fuente de incomodidad.
Y por último:
Pensar todos los días que ese puede ser el último, y darnos pequeños golpes circulares en la cabeza, para estimular el aspecto creativo y bondadoso nuestro, versus el terrible ego, que promueve la violencia, la destrucción y el mal.
Preguntarnos: ¿Cómo van a recordarnos? Como seres armónicos, alegres, esperanzados, generosos, o como versiones criollas de un principado bastardo que no descansa hasta avasallar e imponerse? ¿Para qué?
Si de algo sirven los ejemplos, ahí está Nelson Mandela.
