El Partido Reformista perdió, nueva vez, la oportunidad de resurgir como fuerza determinante y de primer orden. Los datos finales de las elecciones recién finalizadas demuestran sobre su irrefutable capacidad para forzar una segunda vuelta.
De los 2, 323,150 votos obtenidos por el PLD y Danilo Medina con todos sus aliados para un 51.21%, el PRSC aportó 266,461, es decir, sumó 5.87% al 37.73% conseguido por el candidato del PLD fuera de las alianzas. Fijémonos que el PLD gana en una primera vuelta por tan sólo un 1.2%.
Andaban por el camino correcto los dirigentes que presentaron y sostuvieron la posición de que el PRSC probara fuerza en las elecciones de este 20 de mayo de manera independiente, a los fines de retomar la autonomía política que se ha ido perdiendo con las alianzas. Ito Bisonó y Guillermo Caram encabezaron esta posición.
Otro gallo hubiera cantado en el PRSC y en el país de haberse creado ahora el escenario de segunda vuelta. Sumados a los dirigentes aliados a Hipólito Mejía al no llevar candidato propio, el PRSC habría obtenido más del 10%, y pudo haber recuperado su espacio, negociando seriamente y en buena lid con los candidatos punteros.
Se impuso, sin embargo, la tendencia gobiernista reducida a la retención de cargos, sin nada que ver sobre la posibilidad de negociar importantes cargos que le permitieran incidir en las políticas públicas. En cambio, los intereses personales impidieron las aspiraciones de renovación institucional y de crecimiento, dando paso a una nueva ruptura y disminución de las fuerzas balagueristas.
Igual que todas las actividades, la política y los políticos alcanza su madurez cuando están preparados para entrar en competiciones de resistencia y largo alcance. Propuesta esencial sobre la que sostuvo el éxito de Joaquín Balaguer.
Pero el presidente del PRSC, Carlos Morales Troncoso, negó tales principios, tomando el camino de las migajas, a corto plazo. Cosechó a la flor, como se dice en el argot agrícola y campesino. Los agricultores venden el cacao, tabaco, café, arroz, etcétera, antes de la cosecha, es decir a la flor, apremiados por la inseguridad, desconfianza y aprestos financieros, los productores de cacao, arroz, café y oros renglones.
Siguiendo la tendencia de este tipo de productores, los reformistas con vocación parasitaria están llevando su partido a la quiebra, como está a la vista, a no ser que las ideas progresistas de Ito, Caram, Frank Martínez y otros dirigentes cobren fuerza.

