Refiere la historia que, Melpómene se tenía como musa de la tragedia, era de aspecto grave, cubría su cabeza un negro velo, llevaba en una mano un puñal y a sus pies se veía una corona y un cetro. Al volver a referirme hoy al puente Francisco J. Peynado, a pocos metros del peaje de la avenida 30 de Mayo con Francisco del Rosario Sánchez, no escapa a mi mente rememorar cuando la distinguida y maravillosa profesora Altagracia Pérez de Demonech ( doña Tatica) y el brillante Florencio Rivas, hijo de Santiago, quienes impartían clases en el liceo Manuel María Valencia, de San Cristóbal, y en el receso , nos hablaban de las musas y los sabios.
El puente Peynado tiene rasgos parecidos a Melpómene. En días pasados, me dirigí al ministro de Obras Publicas Díaz Rúa, sin recibir siquiera una respuesta sobre la problemática del puente Peynado, amables advertencias y llamados que igualmente han hecho cientos de ciudadanos, ciudadanas e instituciones, a quienes felicitamos por sus justas y oportunas inquietudes.
A diario ocurren choques en dicho puente. Y la reparación es simple. Algunas líneas divisorias, algunos hoyos, y allí es muy poco lo que tendría que invertir Obras Publicas. Es demasiado el peligro. Diariamente percibe Impuestos Internos millones de pesos y muy poco se invierte en San Cristóbal.
Es muy interesante leer las luchas y afanes de las autoridades y habitantes de san Cristóbal sobre el derecho que tenía esta común sobre la barca de Haina.
Esta reclamación se inicia en el año 1880, cuando el ministro de Interior y Policía, general Casimiro N. de Moya remite al congreso la solicitud de nuestros habitantes sobre esta prerrogativa de la común y dicha barca. En 1881 el presidente del ayuntamiento, don Eusebio, solicita se ponga en posesión a este municipio de la barca de Haina.
En 1891, el ministro de fomente Woss y Gil somete al congreso una concesión en favor de J.G. García y M. de J. Rodríguez para la construcción de un puente de hierro sobre el Rio Haina.
En 1892 el ayuntamiento de san Cristóbal reclama al congreso nacional la necesidad de arreglar la boca de Haina.
En 1990 el ayuntamiento de San Cristóbal solicitó al congreso nacional los proventos de la Barca de Haina y al presidente del ayuntamiento de San Carlos, Luis F. Aybar, la solicitud de san Cristóbal, de los habitantes de san Carlos, haciendo una reclamación sobre dicha barca.
Si ahora la ciudad de santo Domingo y la de san Cristóbal se dividieran los impuestos para ambas ciudades , otra suerte tuviera la cuna de la constitución, igual que la capital, pero como una desgracia san Cristóbal no recibe nada de lo que le corresponde, sino el Distrito Nacional. ¡Oh paradoja de la historia!
Antes, los impuestos eran depositados en la Colecturía de Rentas Internas y había circulante, y ahora ahí vienen las Navidades. Señor ministro Diaz Rua, esperamos que el puente Peynado sea reparado con lo muy poco que se puede invertir. San Cristóbal y miles de ciudadanos esperamos su gentileza.
