Opinión

El tema, tercer  ejercicio

El tema, tercer  ejercicio

El segundo momento más importante en el trabajo con un grupo, para los fines que fuesen y que, por cierto, idealmente debería ser de 35 personas y un máximo de 50, es la introducción al tema a impartir.

Digo el segundo, porque lo esencial en una jornada de capacitación es la relación afectiva/personal que se establece con el grupo. Y, afirmaba, en el artículo anterior,  que para introducir un tema el indispensable requisito es: PREGUNTAR, PREGUNTAR, PREGUNTAR.

Las respuestas a esas preguntas determinaran el nivel de conocimiento previo que tiene el grupo sobre el tema, pero también la posible carencia, o riqueza, de que dispone  el o la educando, tanto informativa, como metodológica, a partir de su experiencia.

Esta sesión determinara si quien facilita debe profundizar aún más  su exploración sobre los niveles de conocimientos previos.  Y le permitirá, usar o no, una técnica elemental como es la de formación de grupos de discusión, donde solicitara que cada grupo elija un moderador/a, y alguien que haga la síntesis de lo discutido.  Ello le facilitará evaluar el potencial de liderazgo de quienes se elijan y sus destrezas en sintetizar las ideas, lo escuchado.  Y ya eso es un aprendizaje.

De los grupos de trabajo se pasa a una Asamblea (otro aprendizaje), donde cada moderador/a, comparte los resultados de la discusión, los cuales quien imparte el taller,  ira anotando con cuidado, para DEVOLVER lo aportado, de manera organizada y priorizada, a los y las participantes.

 Aquí hay otro conocimiento implícito: reconocer que no partimos de cero, que el o la educando tiene conocimiento previo y, vía la devolución, demostrárselo.  Eso elimina el rol tradicional del maestro como “el que sabe”, y de los demás, como pasivos recipientes de lo que Paulo Freire denominaba como educación bancaria.

Llegamos ahora a la introducción del tema, aclarando  las  desinformaciones  y, priorizando, de manera organizada, lo aportado, en relación con lo que vamos a compartir: el nuevo conocimiento.

Demos un ejemplo: Si voy a impartir un taller de “Género”, comienzo con una discusión sobre el significado de la palabra, estableciendo la diferencia entre el uso del concepto en las ciencias exactas y en la Sociología.  Paso  a devolver lo recibido; y de ahí a un segundo ejercicio:  ¿Cuando definimos a un hombre y de una mujer (se hacen dos columnas en la pizarra, y se va anotando) de que estamos hablando?  Este ejercicio puede ser sumamente divertido, y se puede graficar, dibujando dos cuerpos vacios que se van llenando con los fundamentos de los llamados agentes de socialización (escuela, familia, iglesia, medios de comunicación, etc.) que construyen la identidad femenina y masculina, con todas sus maravillas y desgracias.

El Nacional

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