Si a la Liga Municipal Dominicana (LMD), que los partidos políticos se disputan como botín de guerra, le queda alguna razón de ser, debe ser como organismo técnico, para asesorar a los ayuntamientos en asuntos administrativos y financieros.
A pesar de la modernización y los avances tecnológicos, los cabildos afrontan muchos inconvenientes en la administración de sus recursos, así como en cumplir con la rendición de cuentas sobre la ejecución presupuestaria. Solo la protección política evita que muchos alcaldes terminen tras las rejas por malversación de recursos, de los que disponen como si se tratara de algún patrimonio personal.
Bajo la gestión de Johnny Jones en la LMD se han implementado programas de adiestramiento sobre normas administrativas y financieras a los alcaldes y directores de distritos municipales, pero por los escándalos que han trascendido es mucho lo que falta para completar el proceso. Si no es para una función técnica la LMD no tiene razón de existir.

