Quién gana las elecciones del 2020? Diría que el PLD tiene —en una escala del uno al cien— un 80% de posibilidades de quedarse en el poder. De quedarse en la forma en que sabe hacerlo: Usando y abusando de los recursos estatales y, adicionalmente, con la ayuda de los órganos electorales. El 20% restante hay que otorgarlo al PRM, posicionado desde su nacimiento en un segundo lugar.
Tanto el PLD como el PRM representan dos fuerzas políticas conservadoras, por lo que no se observa, por el momento, ninguna posibilidad de que una opción de carácter progresista emerja con perspectivas triunfadoras. La Marcha Verde no es un partido político, es un movimiento cívico que une a una gran diversidad de siglas de colores e ideologías diferentes en la condena a la corrupción pública y a la impunidad.
Ese movimiento, sin embargo, tiende a perder fuerza, con posibilidades de desaparecer, en la medida en que se aproxime la campaña electoral y cada cual empiece a priorizar sus intereses políticos partidarios. Es cierto que en Marcha verde hay un segmento progresista e independiente, pero ha sido incapaz de crear un liderazgo y de aglutinarse con fines políticos. Es una pena.
Para colmo, el conservadurismo político da señales de consolidarse más con el surgimiento de la candidatura de Ranfis Domínguez Trujillo, nieto del sanguinario dictador que gobernó durante 31 años. Ranfis responde a expectativas de gente ignorante que percibe a su abuelo como un paradigma de orden y de respeto y que observa gran debilidad del gobierno en torno al tema haitiano.
Es una franja de la sociedad opositora al PLD, pero con la que el PRM no ha podido conectar.
En las venideras encuestas, que cumplan con rigor científico, Ranfis aparecerá con un número, número que podría ser hasta de doble dígito. Y lo observaría de normal en una población en la que hay gente cuya esperanza de ascenso está en las bancas de lotería, que cree en la suerte y en brujería.
El escenario político nacional, históricamente, ha estado dividido entre conservadores y liberales.
Lamentablemente con la desaparición física de Juan Bosch y Peña Gómez la franja más avanzada ha quedado huérfana, caldo de cultivo para que el conservadurismo gubernamental y opositor se adueñen del escenario. Para los comicios del 2020 no se vislumbra el as

